Vidas Cruzadas une a alumnado y mayores a través de la palabra, la memoria y las artes escénicas

Vidas Cruzadas une a alumnado y mayores a través de la palabra, la memoria y las artes escénicas | Foto: Gobierno de Canarias

Vidas Cruzadas une a alumnado y mayores a través de la palabra, la memoria y las artes escénicas | Foto: Gobierno de Canarias

El proyecto del IES Pérez Galdós conecta a adolescentes con personas del centro sociosanitario El Pino para fomentar escucha, empatía y aprendizaje compartido.

La coordinadora del proyecto Vidas Cruzadas y profesora del Departamento de Lengua Castellana y Literatura del IES Pérez Galdós, Elia Padrón Quintero, explica que la iniciativa nace hace cinco años con el objetivo de crear un espacio común entre jóvenes y personas mayores del centro sociosanitario El Pino. Afirma que el proyecto busca «dar visibilidad a los invisibles» y ofrecer al alumnado la oportunidad de «tocar, mirar, escuchar y aprender» de quienes conservan una memoria viva que no siempre encuentra espacios para ser compartida.

Padrón señala que Vidas Cruzadas trabaja con alumnado de diversificación curricular y de Artes Escénicas, combinando aprendizaje entre iguales, narración oral, poesía, música, danza y pintura. «Nuestra herramienta son las artes escénicas, que sentimos como la herramienta del alma», afirma. Los encuentros se celebran una vez al mes en el centro sociosanitario y en el instituto, mientras que la docente trabaja semanalmente con las personas mayores para recoger sus historias, vivencias y recuerdos.

La esperanza como hilo conductor

La profesora explica que, en los cursos anteriores, el alumnado llevó al espacio escénico los «retazos de vida» que las personas mayores compartían de forma generosa. Este año, sin embargo, son los propios mayores quienes piden continuar formando parte del proceso creativo. A partir de ahí, el grupo elige como ejes de trabajo la esperanza, el mar y la memoria, con textos de autores canarios como Luis Feria, Josefina de la Torre, Juan Ismael, Pedro Lezcano, Domingo López Torres, Emeterio Gutiérrez Albelo y, especialmente, Pedro García Cabrera.

Padrón afirma que el proyecto acaba encontrando su centro en La esperanza me mantiene, de García Cabrera, y en la copla «A la mar fui por naranjas, cosa que la mar no tiene. Metí la mano en el agua, la esperanza me mantiene». La docente sostiene que esa idea permite unir a jóvenes y mayores en torno a una misma emoción: «Yo sé que a la mar o en la mar no voy a encontrar naranjas, pero me niego a creer que no hay esperanza».

La coordinadora subraya que la comunicación, la escucha y la conversación son esenciales en el proyecto porque despiertan la curiosidad del alumnado y le permiten acercarse a las personas mayores como «biblioteca viva». «Todos aprendemos, no es que esté la maestra dirigiendo», afirma. «Estamos todos aprendiendo y escuchándonos y mirándonos», añade, al definir una experiencia socioeducativa e intercentro en la que también participan las familias y los profesionales del centro sociosanitario.