Rosa Escrig, única finalista canaria en los Premios Max con una obra sobre la memoria de Jinámar

Presentación de los Premios Max 2026 | Foto: Premios Max

Presentación de los Premios Max 2026 | Foto: Premios Max

La directora y dramaturga opta al premio a la mejor autoría revelación con Polígono, una pieza de teatro documental construida con testimonios vecinales.

La directora y dramaturga Rosa Escrig, fundadora de Escrig Producciones, vive con «muchísima ilusión» las horas previas a la gala de los Premios Max, que se celebra este lunes 2 de junio en el Teatro Romano de Mérida. La creadora canaria es la única finalista de las islas en esta edición y opta al Premio Max a la mejor autoría revelación por Polígono, una obra de teatro documental que recupera la historia del movimiento vecinal de Jinámar y aborda cuestiones como el territorio, la desigualdad social, el turismo y la identidad canaria.

Una nominación compartida con Jinámar

Escrig afirma que ser la única finalista canaria supone «un orgullo colectivo», aunque también le produce cierta pena porque considera que en Canarias hay compañías y textos nuevos de gran interés que no siempre llegan a estos espacios por la distancia y la insularidad. «Podríamos ser muchos más», señala. En su caso, la nominación tiene un valor especial porque Polígono no nace de una escritura individual, sino de los testimonios de los primeros vecinos y vecinas del barrio de Jinámar.

La dramaturga explica que no puede atribuirse en solitario el mérito de la obra, porque el proyecto implica a muchas personas del barrio y a numerosos agentes de las artes escénicas de Canarias. «Yo siempre he capitaneado este proyecto, pero involucra a muchísima gente», afirma. La pieza surge a partir de una investigación iniciada en 2023, cuando Escrig se interesa por escribir sobre las niñas madres en Jinámar y descubre la tesis La isla interior, de Federico González Ramírez, que revela el potencial escénico de la historia del barrio.

La autora reconoce que nunca imaginó que Polígono pudiera llegar a la final de los Premios Max. Dice que no dimensionó el proyecto mientras lo estaba creando y que solo sabía que tenía entre manos un material «muy bonito». Durante la investigación le impacta descubrir la dimensión del polígono residencial de Jinámar, su conexión con otros barrios periféricos nacidos en España entre finales de los años setenta y principios de los ochenta, y especialmente los elevados índices de mortalidad infantil registrados en aquella realidad social.

Teatro documental, memoria y escena colectiva

Escrig defiende el teatro como un espacio capaz de generar conocimiento, reflexión y debate sobre historias que no siempre forman parte de la memoria pública. Afirma que en Canarias se conoce poco la historia contemporánea propia y sostiene que el escenario puede ayudar a recuperar relatos colectivos que no han llegado a transmitirse con suficiente profundidad. En Polígono, esa recuperación se concreta mediante una dramaturgia que combina investigación, testimonios reales y participación directa de vecinos y vecinas.

La directora explica que escribe pensando ya en un dispositivo escénico completo, con un elenco concreto y con una puesta en escena en construcción. Por eso afirma que sus textos no terminan de materializarse hasta después del estreno, porque durante los ensayos se incorporan escenas, propuestas de actores y nuevas anécdotas de las personas que han compartido su memoria. En Polígono participan tres intérpretes profesionales y vecinos del barrio, una presencia que, según Escrig, aporta una verdad difícil de alcanzar por otras vías.

La creadora señala que el público sale muy emocionado de las funciones, especialmente en escenas como la del incendio de un bloque de Jinámar en el que murieron varios niños o el tramo final, centrado en la entrada de la heroína en el barrio y en la respuesta del movimiento vecinal, que llega a caminar hasta la capital y cortar la autopista para reivindicar sus derechos. Independientemente del resultado de los Premios Max, Escrig afirma que la nominación le da fuerza para seguir creando proyectos «en los que quepa mucha gente» y que, si obtiene el galardón, se lo dedica a los vecinos y vecinas del barrio y a todo el equipo de Polígono.