El espacio comercial de Santa Cruz de Tenerife se incorpora a una red presente en 44 países y refuerza su proyección internacional como referente de los mercados de abasto.
El Mercado de Nuestra Señora de África, en Santa Cruz de Tenerife, se ha convertido en el único mercado minorista de España integrado en la Unión Mundial de Mercados, una organización presente en 44 países que reúne a algunos de los principales referentes internacionales del comercio alimentario y los mercados de abasto. Su presidenta, Estefanía Hernández, afirma que este reconocimiento supone «un orgullo» para un espacio que en las últimas décadas ha logrado revertir una situación de declive y consolidarse como uno de los mercados más vivos y reconocidos del país.
Hernández recuerda que el mercado llegó a estar «prácticamente hundido» en 1995, con un fuerte déficit, y subraya que su recuperación ha sido posible gracias a la gestión directa de los propios comerciantes. «No es que lo lleve una empresa, que no lo lleve el ayuntamiento, no, no, lo llevamos los propios comerciantes», señala. La presidenta destaca que esa fórmula ha permitido adaptar el mercado a las necesidades reales de los puestos, de la clientela y del entorno urbano.
La incorporación a la Unión Mundial de Mercados abre, según Hernández, nuevas oportunidades de promoción, aprendizaje y visibilidad internacional para Santa Cruz de Tenerife y para Canarias. La presidenta del mercado considera especialmente valioso poder participar en reuniones con mercados de referencia de otros países, conocer sus experiencias y aprender tanto de sus aciertos como de sus errores. «Para nosotros es importantísimo, porque se debe aprender todos los días lo bueno y lo malo de cada mercado», afirma.
Defensa de los mercados tradicionales
Hernández defiende que los mercados tradicionales siguen teniendo un papel económico, social y cultural esencial en las ciudades, pese al crecimiento de las grandes superficies y del comercio digital. Rechaza que las grandes superficies hayan sido las responsables del deterioro de los mercados de abasto y sostiene que el verdadero problema ha sido, en muchos casos, la falta de voluntad para recuperarlos. «Las grandes superficies realmente a los mercados no es quien les ha hecho daño», afirma.
La presidenta de la Confederación de Mercados Tradicionales de Abastos de España advierte también del riesgo de que edificios emblemáticos ubicados en el centro de las ciudades terminen convertidos en espacios gastronómicos que ya no cumplen la función de mercado. Hernández cita el caso del Mercado de San Miguel, en Madrid, como ejemplo de una transformación que, a su juicio, desplazó a los comerciantes tradicionales. Frente a ese modelo, reclama proteger los mercados como escaparate del sector primario, de la alimentación de proximidad y del trato directo con la ciudadanía.
Hernández expresa su deseo de que el reconocimiento internacional del Mercado de Nuestra Señora de África no sea un caso aislado y que otros mercados españoles puedan seguir el mismo camino. Señala que espacios como el Mercado de Vegueta, en Las Palmas de Gran Canaria, o el de Triana, también en la capital grancanaria, muestran la importancia de sostener y actualizar estos recintos. «Ojalá no seamos los únicos», afirma, antes de insistir en que los mercados pueden recuperarse si se confía en quienes mejor los conocen: sus comerciantes.