El presidente de la Federación de Áreas Urbanas de Canarias, Abbas Moujir Hegeige, valora positivamente los bonos consumo, pero insiste en que el sector afronta dificultades estructurales que ponen en riesgo su continuidad.
El presidente de FAUCA, Abbas Moujir Hegeige, afirma que «cualquier iniciativa que vaya en beneficio del sector es bienvenida» y reconoce que los bonos consumo tienen un impacto positivo en el comercio. Señala que este tipo de medidas suele agotarse rápidamente y contribuye a dinamizar las ventas en momentos de dificultad económica.
No obstante, considera que su gestión debería recaer en organizaciones empresariales vinculadas directamente al comercio local, al entender que son las que mejor conocen la realidad diaria del sector.
Un modelo que funciona, pero con margen de mejora
Moujir explica que la experiencia acumulada en campañas anteriores demuestra la eficacia de estos programas, recordando que las organizaciones empresariales han gestionado más de 21 millones de euros en bonos con resultados positivos.
A su juicio, el impacto es mayor cuando estas iniciativas se desarrollan a escala local, en municipios concretos, donde el efecto multiplicador sobre la economía de proximidad es más evidente.
Adaptación y digitalización del comercio
El presidente de FAUCA defiende que el comercio local ha sabido adaptarse a los cambios del mercado y a la transformación digital. Subraya que la modernización no implica necesariamente grandes inversiones, sino la incorporación de herramientas básicas como páginas web, redes sociales o sistemas de mensajería que mejoran la relación con el cliente.
En este sentido, insiste en que cada negocio debe evolucionar en función de sus necesidades y de la demanda de sus consumidores, sin perder su carácter cercano.
Competencia global y resiliencia del sector
Moujir reconoce la dificultad de competir con grandes plataformas y operadores globales, pero sostiene que el comercio local seguirá teniendo un papel relevante. Afirma que su capacidad de adaptación ha quedado demostrada en momentos críticos, como durante la pandemia, cuando mantuvo el abastecimiento y la atención al consumidor.
A pesar de ello, admite que el entorno competitivo es cada vez más exigente y obliga a los pequeños negocios a reinventarse constantemente.
La presión fiscal y normativa, principal preocupación
El responsable de FAUCA identifica el aumento de la presión fiscal y de las obligaciones administrativas como el principal problema del sector en la actualidad. Advierte de que el incremento de impuestos, cotizaciones y exigencias regulatorias está dificultando la viabilidad de muchos pequeños comercios.
Entre estas cargas, menciona la complejidad de nuevas normativas como la facturación electrónica, el control horario o los canales de denuncia, que requieren recursos y asesoramiento que muchos autónomos no pueden asumir.
Riesgo para la supervivencia del comercio local
Moujir alerta de que estas condiciones están provocando el cierre de numerosos establecimientos, incapaces de soportar el coste económico y burocrático de la actividad. En su opinión, más que medidas puntuales, el sector necesita un entorno más favorable que garantice su sostenibilidad a largo plazo.
Pese a este escenario, confía en la capacidad de adaptación del comercio de proximidad, aunque insiste en que será imprescindible aliviar la carga normativa para asegurar su futuro.