➤ «El trabajo cada vez es menos necesario y eso cambia toda la distribución de la renta» ➤ «Vamos a un proceso de desigualdad a lo bestia» ➤ «El grave riesgo para el rey emérito es tener que declarar su patrimonio mundial»
El economista, asesor fiscal y socio director de Auren Abogados y Asesores, Francisco Fernández de Pedro, analiza los grandes cambios geopolíticos, el impacto de la inteligencia artificial en el empleo, la desigualdad creciente y las implicaciones fiscales de un eventual regreso del rey emérito a España. Profesor en la Universidad del Atlántico Medio, afirma que el modelo económico actual está en plena transformación y advierte de que la concentración extrema de riqueza pone en riesgo la estabilidad del propio sistema capitalista.
Un cambio de sistema impulsado por la inteligencia artificial
Fernández de Pedro sostiene que el contexto global apunta a una transformación profunda del modelo de organización económica y social. «Yo creo que el sistema va a ser otro, el sistema de organización va a ser otro», afirma.
En su opinión, la inteligencia artificial no solo será una herramienta productiva, sino un elemento central en la toma de decisiones. «Yo creo que sí, que el algoritmo puede llegar a gobernar», dice, aunque matiza que siempre habrá personas detrás del control de esa tecnología: «Siempre habrá seres humanos que serán los propietarios del algoritmo».
El economista advierte de que la automatización está reduciendo la necesidad de trabajo humano. “El trabajo es mucho menos necesario, se sustituye por capital”, señala. Ese desplazamiento, explica, provoca un trasvase de renta hacia el capital en detrimento del empleo. «La remuneración del trabajo participa menos en la distribución de la renta, por razones obvias», añade.
Capitalismo y consumo: una relación inevitable
Pese a la concentración de riqueza y al auge tecnológico, Fernández de Pedro subraya que el capitalismo necesita consumo para sobrevivir. «Si no hay consumo, el sistema no funciona», afirma con rotundidad.
Por eso considera inevitable algún tipo de mecanismo corrector si el empleo pierde peso estructural. «Si no hay renta disponible, no hay demanda, y sin demanda no hay sistema», explica. A su juicio, incluso propuestas como la renta básica responden a una lógica de preservación del modelo económico: «Son teorías que parecen muy izquierdistas, pero en el fondo son profundamente de defensa del sistema capitalista».
Advierte además de que la acumulación extrema de riqueza puede volverse en contra de quienes la protagonizan. «Ellos quieren ganar cada vez más, pero ganan porque otros les pagan. Y si los otros cada vez tienen menos renta, va a llegar un momento en que el sistema no va a funcionar», afirma.
Desigualdad y erosión del estado del bienestar
El profesor universitario considera que la desigualdad actual alcanza niveles inéditos. «Nunca hemos vivido en un mundo donde el rico sea tan rico», sostiene. A su juicio, el problema no es solo la pobreza, sino la distancia creciente entre quienes acumulan grandes fortunas y el resto de la población. «La diferencia no está en la pobreza, sino está en la riqueza», afirma.
Recuerda que el estado del bienestar surge como un mecanismo para estabilizar el sistema y contener tensiones sociales. «Fue una solución para compensar y evitar movimientos más radicales», explica. Sin embargo, cree que ese equilibrio se está debilitando. «Vamos a un proceso de desigualdad a lo bestia», advierte.
En este contexto, insiste en que incluso desde una perspectiva puramente económica interesa reducir esa brecha. «Estoy convencido de que le interesa al sistema capitalista que haya cada vez menos desigualdad», asegura.
Inflación, guerras y control de materias primas
Sobre el impacto de los conflictos internacionales en la economía, Fernández de Pedro señala que las tensiones geopolíticas suelen estar vinculadas al control de recursos estratégicos. Considera que el encarecimiento de materias primas puede ser transitorio, aunque reconoce la incertidumbre del momento.
A su juicio, algunas decisiones internacionales no son improvisadas. «No es un loco que hoy dice una cosa y mañana otra; hay un camino definido», afirma, en referencia a determinadas estrategias globales que, según apunta, pueden tener como objetivo debilitar a competidores económicos como China.
El riesgo fiscal del regreso del rey emérito
En el ámbito nacional, Fernández de Pedro analiza las consecuencias fiscales de un eventual retorno del rey emérito a España. Sostiene que el problema no es solo la residencia física, sino la residencia fiscal. «El grave riesgo es que tenga que declarar su renta mundial, su patrimonio mundial y presentar el modelo 720», afirma.
Explica que, si fuera considerado residente fiscal en España, tendría que cumplir tres obligaciones clave: el impuesto sobre la renta por la renta mundial, el impuesto sobre el patrimonio por el patrimonio mundial y la declaración de bienes en el extranjero. «El modelo es detalladísimo, no vale decir tengo cien millones; hay que decir el fondo, el banco, la dirección», señala.
A su juicio, el riesgo no es únicamente administrativo, sino también penal. «Se metería en un lío», advierte. Y añade que, en su opinión, la Agencia Tributaria actuaría con rigor: «Creo honestamente que irían a por él en serio».
Un sistema en tensión
Fernández de Pedro concluye que la economía mundial atraviesa un momento de transición en el que confluyen tecnología, desigualdad y tensiones geopolíticas. Considera que el modelo actual no puede sostenerse indefinidamente sin ajustes estructurales.
«El sistema no aguanta por este camino», afirma. Y lanza una pregunta que resume su preocupación: »¿Quién va a consumir si no tiene dinero?».