Los estudiantes universitarios y de formación profesional superior de Gran Canaria respaldan el sistema democrático, aunque muestran un fuerte rechazo al funcionamiento actual de la política y a la forma en que se sienten representados.
Un estudio elaborado por el Consejo Social de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, junto a Democracia Canarias 21 y Ágora Integral, concluye que la juventud con estudios superiores no cuestiona la democracia como sistema, pero sí el modo en que se ejerce.
Los responsables del informe, Jesús León, vicepresidente del Consejo Social de la ULPGC, y Emilio Mayoral, presidente de la Asociación Democracia Canarias XXI, explican que la mayoría de los encuestados expresa desapego hacia la política institucional, al considerar que los representantes públicos no reflejan sus intereses: «No es que no estén de acuerdo con el sistema democrático, pero sí con el actual modelo democrático».
Entre las razones que señalan destacan la percepción de que los políticos mienten, priorizan intereses propios y están asociados a casos de corrupción.
Demandan más participación directa
El estudio, basado en una muestra de 800 estudiantes, indica que los jóvenes reclaman mecanismos de democracia más participativa. Según los autores, muchos preferirían poder votar directamente sobre decisiones relevantes en lugar de delegar únicamente en representantes.
Esta demanda apunta a un deseo de «más democracia», no a un rechazo del sistema en sí, lo que los investigadores consideran un dato relevante para el futuro político.
Visión intervencionista del Estado
En el ámbito económico, los encuestados muestran posiciones mayoritariamente favorables a la intervención pública. La mayoría considera que el Estado debe actuar para proteger a la ciudadanía y garantizar servicios esenciales.
Incluso, muchos se muestran dispuestos a aceptar una subida de impuestos si ello se traduce en mejores prestaciones sociales: «Estarían de acuerdo con una subida de impuestos siempre que mejore los servicios públicos».
Los autores vinculan esta postura a las experiencias recientes de crisis económica y sanitaria vividas por esta generación.
Vivienda y emancipación, principales preocupaciones
El acceso a una vivienda digna y la posibilidad de independizarse aparecen como los problemas más acuciantes. Más de tres cuartas partes de los encuestados señalan la vivienda como una dificultad central, mientras que una amplia mayoría expresa inquietud por la estabilidad laboral y la independencia económica.
Estos factores, según el informe, condicionan su percepción del futuro y su relación con la política.
Brechas de género y valores sociales
El estudio detecta diferencias significativas entre hombres y mujeres en cuestiones como el feminismo, donde las estudiantes muestran un apoyo mucho mayor que sus compañeros varones. También se observa una sensibilidad ambiental elevada: cerca del 90% respalda políticas de protección del medio ambiente.
Desinformación y consumo de medios digitales
Uno de los hallazgos más preocupantes para los investigadores es la forma en que los jóvenes se informan sobre política. Las redes sociales y los medios digitales son las principales fuentes, mientras que la prensa escrita y la radio apenas aparecen.
Los responsables advierten de que esta situación favorece la desinformación, ya que muchos estudiantes contrastan la información en los mismos canales donde la reciben.
Interés moderado por la participación política
Aunque solo una minoría manifiesta intención clara de implicarse activamente en partidos, sindicatos u organizaciones sociales, una parte relevante no descarta hacerlo en el futuro. En general, el informe concluye que existe preocupación por los asuntos públicos, pero también distancia respecto a las instituciones.
Un diagnóstico para abrir el debate
Los impulsores del estudio subrayan que su objetivo es fomentar la reflexión y el debate entre los propios jóvenes y las instituciones. El documento se presentará en centros universitarios y de formación profesional para analizar en profundidad los resultados: «Tenemos un problema porque no estamos conectando con la juventud».
Según los responsables, comprender las expectativas y frustraciones de esta generación resulta clave para anticipar la evolución política y social de Canarias en los próximos años.