«Patios Inclusivos» logra reducir casi un 99% los conflictos escolares durante el recreo

Cartel de juego en un patio inclusivo | Foto: Gobierno de Canarias

Cartel de juego en un patio inclusivo | Foto: Gobierno de Canarias

La docente y mediadora Nuria Esther Cruz Hernández impulsa en centros educativos canarios una iniciativa que transforma los recreos en espacios de convivencia, aprendizaje y participación del alumnado.

El proyecto «Patios Inclusivos», impulsado en varios centros educativos de Canarias, busca convertir el recreo en un espacio educativo donde se refuercen las habilidades sociales, la convivencia y el bienestar emocional del alumnado. La iniciativa, que se desarrolla actualmente en centros de Gran Canaria, Fuerteventura y Tenerife, parte del programa «Sueños en Igualdad», basado en el enfoque de las inteligencias múltiples. 

La docente de Educación Física del CEIP Doctor Juan Espino Sánchez de Ingenio y mediadora de conflictos del Gobierno de Canarias, Nuria Esther Cruz Hernández, explica que el proyecto surge «de la necesidad de crear patios más inclusivos» y de ofrecer nuevas herramientas educativas durante el tiempo de recreo: «El proyecto convierte al alumnado en el motor del cambio y refuerza el papel de los patios como espacios educativos vivos», afirma.

De Fuerteventura a Gran Canaria y Tenerife

La iniciativa comenzó hace siete años en centros educativos de Fuerteventura y se ha ido extendiendo progresivamente a otras islas.

Actualmente participan varios centros de Gran Canaria, Fuerteventura y Tenerife, incluyendo colegios e institutos. Cruz Hernández destaca que el proyecto se ha implantado con éxito en el CEIP Doctor Juan Espino Sánchez, un centro que ya trabaja con múltiples proyectos educativos innovadores: «Es un centro que se caracteriza por su enfoque innovador y donde se trabaja de forma multidisciplinar con diferentes proyectos», explica.

La docente señala que el programa se integra con otras iniciativas escolares como la radio educativa, el periódico escolar, el compostaje, el reciclaje o los programas de innovación pedagógica.

Talleres dirigidos por el propio alumnado

Uno de los aspectos más novedosos del proyecto es que los propios estudiantes organizan y coordinan las actividades que se desarrollan durante el recreo.

Para ello, el programa incluye una fase previa de formación del profesorado y del alumnado, que recibe herramientas para gestionar actividades y resolver conflictos: «Formamos primero al profesorado y después al alumnado ayudante, que es el que coordina los talleres durante el recreo», explica Cruz Hernández.

Estos talleres abarcan actividades muy diversas, desde deportes escolares hasta arte, manualidades, lectura, música, robótica o juegos cooperativos. Cada estudiante puede elegir el espacio que más se adapte a sus intereses: «Cada niño y cada niña participa en el taller que quiere, atendiendo a sus intereses y a sus habilidades», señala.

Además, el alumnado ayudante está formado por perfiles muy diversos, incluyendo estudiantes con necesidades educativas especiales, alumnado recién incorporado al centro, estudiantes con altas capacidades o alumnos con dificultades de convivencia.

Mediación escolar y resolución pacífica de conflictos

La iniciativa también incorpora la mediación escolar como herramienta fundamental para prevenir y resolver conflictos.

Cruz Hernández explica que dentro del proyecto se forman mediadores entre el propio alumnado, quienes se encargan de intervenir cuando surge un problema entre compañeros: «Los mediadores escolares ayudan a resolver los conflictos en el patio antes de que lleguen al aula», afirma.

Cuando aparece una situación de tensión, los estudiantes utilizan un espacio específico del patio destinado a la mediación para dialogar y buscar soluciones de forma autónoma.

Según la docente, este sistema está logrando resultados muy positivos: «Hemos conseguido que el índice de conflicto en los patios baje casi un 99%», asegura.

Implicación de las familias y del profesorado

El proyecto también apuesta por reforzar la participación de las familias en la vida escolar. Padres y madres colaboran en algunos talleres y participan activamente en la organización de actividades durante los recreos: «La relación entre la escuela y la comunidad se fortalece cuando las familias también participan en los patios», expresa Cruz Hernández.

El profesorado, por su parte, recibe formación específica para aplicar el proyecto y coordinar las distintas actividades.

Hacia patios más inclusivos

La docente subraya que los recreos suelen ser el espacio donde se originan muchos de los conflictos escolares, que posteriormente se trasladan al aula.Por ello considera fundamental intervenir en este momento de la jornada escolar: «El patio es uno de los focos principales de conflicto en los centros educativos», afirma.

A su juicio, iniciativas como «Patios Inclusivos» permiten transformar ese espacio en un lugar de aprendizaje, convivencia y desarrollo personal; «Los niños y las niñas se divierten, aprenden y desarrollan sus habilidades al mismo tiempo», concluye.