Madres Vivas elabora una guía para mujeres que sufren violencia vicaria e institucional

Presentación de la Guía | Foto: Delegación del Gobierno en Canarias

Presentación de la Guía | Foto: Delegación del Gobierno en Canarias

La periodista Nanda Santana denuncia que muchas madres protectoras no son creídas por las instituciones y reclama formación especializada para garantizar la protección efectiva de la infancia.

La periodista e integrante del colectivo Madres Vivas, Nanda Santana, afirma que la guía para madres que sufren violencia vicaria e institucional nace de la necesidad de ofrecer orientación y acompañamiento a mujeres que se encuentran solas ante procedimientos judiciales, sanitarios, educativos o sociales que no siempre protegen a sus hijos e hijas.

Santana sostiene que muchas madres protectoras se organizan en Canarias y en el resto del país porque encuentran en otras mujeres afectadas un espacio de comprensión que no hallan en las instituciones. «Cuando conoces a una mujer que ha vivido o está viviendo lo mismo que tú o peor, se genera ahí una conexión», afirma. La periodista explica que Madres Vivas funciona como un espacio seguro en el que las afectadas comparten información, experiencias y recursos ante situaciones de enorme desgaste emocional.

La integrante del colectivo señala que la violencia institucional se produce cuando el Estado, a través de profesionales que deberían atender sin prejuicios ni estereotipos de género, no actúa con la diligencia necesaria. Santana menciona a jueces, trabajadores sociales, pediatras, psicólogos, psiquiatras infantiles y profesionales del sistema de protección. «Hay una gran ignorancia por parte de estos profesionales de formación especializada para entender qué es la violencia de género y cómo actúa», afirma.

La guía pretende responder a preguntas prácticas que surgen en ese recorrido, desde qué decir a un pediatra cuando un menor presenta cambios de conducta o bajo rendimiento escolar hasta cómo reclamar la aplicación de protocolos ya existentes. Santana recuerda que la Ley Orgánica de Protección Integral a la Infancia y la Adolescencia frente a la Violencia y los protocolos del Servicio Canario de Salud establecen obligaciones claras, pero advierte de que muchas veces no se aplican por desconocimiento o falta de formación.

Una denuncia contra la falta de protección efectiva

Santana afirma que España cuenta con una legislación avanzada en materia de protección a mujeres, niños y niñas, pero denuncia que esas normas pierden eficacia cuando quienes deben interpretarlas no las aplican correctamente. «De qué me sirve que haya una ley si luego quien tiene que interpretarla y aplicarla no lo hace», señala. A su juicio, esa brecha entre la norma y la práctica deja a muchas madres en una situación de desprotección.

La periodista denuncia que, pese a la existencia de indicios de violencia machista, se siguen estableciendo regímenes de visita, custodias compartidas impuestas y obligaciones de acudir a puntos de encuentro familiar. Afirma que en esos espacios muchos menores son forzados a relacionarse con progenitores que ejercen violencia y que algunas trabajadoras presionan o amenazan a madres e hijos para facilitar esos contactos. «Esto es una violación flagrante», sostiene.

Santana critica también el uso de fórmulas vinculadas al llamado síndrome de alienación parental, aunque se empleen con otros nombres. Afirma que este recurso carece de fundamentación científica y que, pese a estar prohibido legalmente, sigue apareciendo bajo denominaciones distintas para acusar a las madres de manipular a sus hijos. La integrante de Madres Vivas considera imprescindible investigar el funcionamiento de los puntos de encuentro familiar y sancionar a los profesionales que incumplen la ley.

La periodista señala que el único juzgado especializado en infancia existente en España, situado en Las Palmas, no basta para responder a la dimensión del problema. Recuerda que la ley de 2021 prevé juzgados especializados en todo el país y afirma que, cinco años después, solo existe uno. Santana sostiene que todos los juzgados de familia y violencia de género deberían incorporar perspectiva de infancia y reclama a las administraciones una respuesta real, rápida y coordinada. Las madres afectadas pueden contactar con Madres Vivas a través de Instagram, aunque Santana recuerda que se trata de mujeres «al límite», muchas de ellas endeudadas, empobrecidas o con problemas de salud derivados de los procesos que atraviesan.