Las víctimas de la pederastia reclaman al papa hechos concretos a la Iglesia

Pederastia en la Iglesia | IA

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Juan Cuatrecasas, portavoz de ANIR, critica que las asociaciones de víctimas no fueran recibidas por el papa y exige verdad, reconocimiento y reparación.

Juan Cuatrecasas, portavoz de la Asociación Nacional Infancia Robada, afirma que el encuentro del papa León XIV con víctimas de abusos sexuales en la Iglesia deja una profunda decepción entre las asociaciones que llevan años reclamando verdad, justicia, reparación y acompañamiento. Cuatrecasas sostiene que ANIR no fue invitada a la reunión, pese a representar en este caso a diez asociaciones de víctimas y a haber participado en el Congreso de los Diputados, el Consejo de Europa, el Parlamento Europeo, el Parlamento Canario, el Parlamento Vasco y la Comisión Pontificia para la Protección del Menor.

Cuatrecasas considera que el papa «ha sido engañado» por quienes organizaron el encuentro y acusa a la Conferencia Episcopal Española de intentar «lavar la imagen» del plan PRIVA y del modelo Repara, que califica de «dos fiascos monumentales». Afirma que el tratamiento de los abusos sexuales a la infancia durante la visita papal «ha sido un auténtico fracaso» y rechaza que las palabras del pontífice puedan interpretarse como un reconocimiento al trabajo realizado por la Iglesia española con las víctimas.

El portavoz de ANIR reclama que la Iglesia pase de las declaraciones a los hechos. «Primero, un reconocimiento», afirma, antes de denunciar que las instituciones eclesiásticas reconocen los abusos «con la boca pequeña» o directamente no los reconocen. A su juicio, el trato dispensado a muchas víctimas supone «un maltrato generalizado» y evidencia que, junto al daño estructural de los abusos, existe también «un desprecio continuo» hacia quienes los han sufrido.

Reconocimiento, reparación y fin del silencio

Cuatrecasas sostiene que siguen existiendo obstáculos para que las víctimas sean escuchadas y reconocidas por las instituciones eclesiásticas. Denuncia los «bandazos» de la Iglesia, primero con el despacho Cremades y después con el plan PRIVA, y afirma que en esos procesos se ha revictimizado a personas que acudieron buscando reparación. «No puede la Iglesia estar predicando humanidad, derechos sociales, doctrina social de la Iglesia, y al mismo tiempo hundiendo una y otra vez la daga en el alma de las víctimas», señala.

El portavoz de ANIR anima a las personas que sufrieron abusos y aún no han dado el paso a buscar apoyo y a no sentirse solas. Recomienda acudir al modelo del Defensor del Pueblo, que considera el único con «garantías de transparencia y de respeto», y recuerda que ANIR Canarias, dirigida por Ciro Molina, está a disposición de las víctimas. Cuatrecasas resume su denuncia con una frase: «El peor enemigo de la verdad no es la mentira, es el silencio», y afirma que ese silencio ha marcado durante décadas la relación de la Iglesia con quienes sufrieron abusos.