El Cabildo reconoce la labor de un colectivo que mantiene viva una técnica única en Europa, transmitida durante siglos y convertida hoy en símbolo cultural de la isla.
La gerente de Las Hilanderas de El Paso, Carmen Díaz, valora el galardón como «una satisfacción, un orgullo y un honor» tras más de dos décadas de trabajo.
«Es un reconocimiento al esfuerzo que llevamos haciendo durante 25 años por mantener esta historia», afirma, subrayando el carácter patrimonial de una actividad que considera «un cachito de historia».
Una técnica única en Europa
Díaz explica que el colectivo conserva una técnica tradicional de elaboración de la seda que se mantiene «exactamente igual» desde su llegada a Canarias tras la conquista.
«Somos el único taller en Europa que la conserva con los mismos utensilios y procesos», señala, destacando la singularidad de un oficio que implica hasta doce fases en la elaboración de cada hilo, con tintes naturales y métodos artesanales.
El Museo de la Seda, escaparate y taller
La actividad se desarrolla en el Museo de la Seda de El Paso, donde los visitantes pueden conocer tanto la historia como el proceso de elaboración.
«Pueden ver el resultado, pero también la creación», explica Díaz, quien destaca que esta visibilidad ha contribuido a reforzar el reconocimiento del trabajo de las hilanderas.
Un oficio con dificultades de relevo
La gerente reconoce que uno de los principales retos es el relevo generacional, en un contexto marcado por la inmediatez y la tecnología.
«Es muy difícil», expresa, aunque se muestra confiada en que las acciones de divulgación, como talleres y charlas en colegios, contribuyan a despertar el interés de nuevas generaciones.
Valor cultural frente a rentabilidad económica
Díaz admite que la actividad no es económicamente rentable en términos estrictos: «Se vive de la satisfacción», afirma, señalando que la continuidad del oficio depende en gran medida del apoyo institucional.
En este sentido, reivindica el valor de la artesanía como patrimonio cultural y humano, más allá de su dimensión económica.
Reivindicación del valor de la artesanía
La gerente insiste en la necesidad de cambiar la percepción sobre el precio de los productos artesanales.
«No es caro, cuesta dinero», sostiene, recordando que detrás de cada pieza hay «horas de trabajo, esfuerzo, historia y cariño».
Díaz concluye con un llamamiento a preservar estas tradiciones: «La artesanía no solo se hace con las manos, sino con el corazón», subraya, apelando a la responsabilidad colectiva para evitar su desaparición.