José Ramón Fontán, fundador de ANACEF y vinculado durante casi medio siglo al sector pesquero, defiende la sostenibilidad del sector, denuncia la competencia desleal de las flotas orientales y reivindica el consumo de pescado como fuente de salud.
José Ramón Fontán, fundador de ANACEF y vinculado durante casi medio siglo al sector pesquero, sostiene que los armadores son los principales interesados en conservar el medio marino porque constituye su fuente de trabajo. «Los pescadores somos los primeros interesados en cuidar la mar. La mar es nuestro medio de vida», afirma. Rechaza la imagen de la pesca como una actividad especialmente contaminante y asegura que «un buque portacontenedores entre Shanghái y Los Ángeles emite más CO2 a la atmósfera que toda la flota pesquera española». También reivindica el valor nutricional de los productos marinos: «Coman pescado porque estarán adquiriendo salud», señala, en referencia a sus proteínas, minerales, vitaminas y ácidos grasos omega-3.
Fontán considera que el sector debe adaptarse a los cambios sociales y ofrecer productos más fáciles de preparar para unas familias que disponen de menos tiempo para cocinar. Destaca que los productos congelados y ultracongelados conservan sus propiedades cuando se mantiene correctamente la cadena de frío. Al mismo tiempo, valora el acuerdo de cooperación tecnológica firmado entre ANACEF y el Grupo Arbulu, que permitirá mejorar los equipos instalados en los buques y reforzar la formación de las tripulaciones. «Si tenemos equipos que nos ayudan a localizar mejor los cardúmenes de pesca, vamos a consumir menos energía, vamos a consumir menos combustible», explica.
El histórico representante empresarial subraya además la dimensión internacional de ANACEF y su prolongada presencia en países de África occidental. Asegura que la organización participa durante décadas en acuerdos pesqueros y mantiene relaciones con Marruecos, Mauritania, Senegal, Gambia, Guinea-Bisáu, Guinea-Conakri y Angola. «En 40 años hemos formado 12.000 hombres africanos», afirma. Según expone, muchos trabajadores que inicialmente carecen de conocimientos pesqueros se convierten en profesionales gracias a esa cooperación, mientras que los buques españoles son valorados por las poblaciones locales como una opción preferente para embarcarse.
Competencia desleal y promoción del consumo
Fontán denuncia, sin embargo, que la flota europea pierde terreno frente a las embarcaciones de terceros países por unas condiciones laborales, económicas y regulatorias muy diferentes. Explica que la tripulación representa alrededor del 34% de los costes de explotación de un buque pesquero industrial español, mientras que en algunas flotas orientales trabajan personas sin salario. «¿Cómo se puede competir contra eso? Es imposible», afirma. También acusa a China de utilizar sus inversiones en África para conseguir ventajas y sostiene que las autoridades «les toleran su actividad cuando a nosotros nos persiguen y nos vigilan como si fuéramos delincuentes». A su juicio, la Unión Europea y los distintos gobiernos no protegen adecuadamente a los armadores durante las negociaciones pesqueras, lo que favorece la sustitución de la flota comunitaria por la china y aumenta la dependencia de las importaciones.
Ante esta situación, ANACEF incorpora en los últimos años buques industriales de larga distancia que operan en aguas internacionales del Atlántico suroccidental y utilizan Montevideo como base logística para repostar, descargar y trasladar las capturas a contenedores. Fontán insiste en que Las Palmas de Gran Canaria continúa siendo el origen y la referencia fundamental de la organización, aunque su actividad requiere una red internacional. También elogia las campañas destinadas a acercar el pescado a los consumidores jóvenes, como We Like Fish y el pódcast Piel Salada, que relaciona la alimentación marina con el deporte. «Nuestra obligación es divulgar las bondades del consumo de pescado», concluye.