La Mini Transat regresa a Las Palmas de Gran Canaria como escaparate atlántico de la vela oceánica

Presentacion de la MiniTransat Escala en Las Palmas de Gran Canaria | Foto: Toni Hernández - LPA Turismo

Presentacion de la MiniTransat Escala en Las Palmas de Gran Canaria | Foto: Toni Hernández - LPA Turismo

La ciudad prepara las escalas de 2027 y 2029 de una regata extrema que une La Rochelle y Salvador de Bahía con embarcaciones de solo 6,50 metros.

Las Palmas de Gran Canaria volverá a ser escala de la Mini Transat en sus ediciones de 2027 y 2029, después de haber acogido la prueba en 2017 y 2019. El concejal de Ciudad de Mar, Pedro Quevedo, afirma que la recuperación de esta escala supone una satisfacción para la ciudad porque se trata de «una regata de prestigio» y una de las grandes pruebas internacionales de la navegación oceánica en solitario. «Esto es el Himalaya de la vela, el Himalaya del mar», señala el concejal, que destaca el valor deportivo y humano de una competición reservada a navegantes capaces de cruzar el Atlántico en barcos de apenas 6,50 metros de eslora.

Quevedo recuerda que la ciudad mantiene desde entonces una relación estrecha con La Rochelle, puerto francés de salida de la prueba, y valora el intercambio de conocimiento, tecnología y experiencias generado por aquella primera etapa. La nueva escala, presentada en la sede de la Federación de Vela Latina Canaria de Botes, en el Muelle Deportivo, permitirá que Las Palmas de Gran Canaria vuelva a situarse como punto intermedio entre Francia y Brasil, con la previsión de recibir alrededor de 90 embarcaciones y sus patrones durante unas tres semanas. El concejal subraya que la Mini Transat «va mucho más allá de una competición deportiva» y la vincula con la economía azul, la promoción internacional y la cultura marítima de la ciudad.

Logística, actividad económica y proyecto solidario

El responsable municipal admite que la organización de la escala será un reto complejo, porque los participantes llegan de forma escalonada, requieren atraques, asistencia técnica, alojamiento, servicios náuticos, repuestos y una atención prácticamente permanente. «Esto es un problema logístico enorme», afirma Quevedo, que considera necesario ordenar mejor la experiencia tras la «novatada» de las ediciones anteriores. El proyecto contempla que las embarcaciones permanezcan en el Muelle Deportivo, que los regatistas tengan como base operativa la Federación de Vela Latina Canaria y que se estudie la ubicación de un recinto oficial abierto a la ciudadanía, con actividades divulgativas, educativas y de promoción del sector marítimo.

Quevedo defiende que Las Palmas de Gran Canaria cuenta con una infraestructura náutica capaz de responder a ese desafío, desde talleres y astilleros hasta empresas especializadas y entidades deportivas con experiencia internacional. Cita el papel de la Autoridad Portuaria, el Cabildo de Gran Canaria, la Armada, el Real Club Náutico y la vela latina como piezas clave de una organización que, afirma, ya trabaja «con las pilas puestas». Además, destaca la participación prevista del regatista grancanario Alejandro Cantero, que prepara su candidatura para 2027 y ha vinculado su proyecto con la asociación Pequeño Valiente. «Eso lo honra no solo como deportista, sino como persona», afirma el concejal.