La empresa reutiliza ya cerca de la mitad del agua tratada y confía en la futura depuradora para avanzar hacia el vertido cero, pese al elevado coste de los tratamientos.
La directora general de Emalsa, Mercedes Fernández-Couto, señala que Las Palmas de Gran Canaria reutiliza actualmente cerca del 50% del agua que depura. Una parte importante se destina al riego de parques y jardines y a la limpieza de las calles, mientras que otra se entrega al Consejo Insular de Aguas para completar su tratamiento y emplearla en la agricultura.
«La finalidad es llegar al 100%», afirma Fernández-Couto. La directora general considera que la futura depuradora será una actuación decisiva para acercarse a ese objetivo y avanzar hacia el vertido cero, de manera que toda el agua residual reciba el tratamiento necesario y pueda ser aprovechada en lugar de terminar en el mar.
Tratamientos más exigentes y costosos
Fernández-Couto explica que la nueva normativa ambiental obliga a aplicar tratamientos terciarios y cuaternarios para regenerar el agua y garantizar que pueda volver a utilizarse. Reconoce que estos procesos resultan muy costosos, pero sostiene que son imprescindibles para proteger el entorno y cumplir unas exigencias ambientales cada vez más estrictas. «El medio ambiente hay que cuidarlo», subraya.
La responsable de Emalsa recuerda que el agua es un recurso limitado incluso en una ciudad que obtiene una parte fundamental de su suministro mediante desalación. «Tenemos el agua desalada, pero el recurso se acaba», advierte. La empresa trabaja con el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria en la renovación de la red de saneamiento y en las infraestructuras necesarias para aumentar la reutilización y reducir progresivamente los vertidos.