La iniciativa impulsada en Canarias pretende documentar, registrar y difundir este lenguaje ancestral mediante herramientas digitales y colaboración institucional.
El silbo gomero, declarado patrimonio cultural inmaterial de la humanidad, entra en una nueva fase de conservación con la puesta en marcha de un plan de salvaguarda digital. Así lo explica Pepe Molina, miembro de la Asociación Cultural Silbo Gomero y coordinador de esta iniciativa, que subraya la obligación de preservarlo al tratarse de un bien reconocido por la UNESCO.
El proyecto se desarrolla con la colaboración del Cabildo de La Gomera, la Universidad de La Laguna y el Instituto de Análisis y Aplicaciones Textuales (IATEX) de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.
Censo de silbadores y creación de una base de datos
Una de las primeras acciones será la elaboración de un censo de personas que practican el silbo, con el objetivo de identificar a la denominada “comunidad portadora”. Este registro permitirá conocer quiénes lo utilizan, su nivel de dominio y su relación con esta forma de comunicación.
Además, el IATEX desarrollará una base de datos que integrará toda esta información y facilitará su consulta, convirtiéndose en un instrumento clave para la preservación del conocimiento.
Recopilación y digitalización del conocimiento
El plan contempla también la recopilación de toda la documentación existente —tesis, estudios, grabaciones y archivos personales— actualmente dispersa en distintos soportes y lugares.
Molina reconoce que esta dispersión es una de las principales dificultades, aunque destaca que ya se han iniciado trabajos de recuperación y digitalización de materiales relevantes, como los archivos de figuras clave en la difusión del silbo.
El objetivo es crear un corpus documental único, accesible y organizado mediante metadatos que permitan su uso en investigación, enseñanza y divulgación.
Tecnología para enseñar y difundir
Una vez centralizada la información, el proyecto prevé el desarrollo de herramientas digitales orientadas a la enseñanza y difusión del silbo, aprovechando las posibilidades de las humanidades digitales.
Además, la integración en redes europeas de investigación permitirá que este patrimonio sea accesible a nivel internacional, ampliando su proyección más allá del ámbito canario.
Participación de la comunidad portadora
Molina destaca que cualquier actuación debe contar con la validación de las personas que practican el silbo, consideradas las auténticas depositarias de este patrimonio.
En este sentido, el plan incluye encuentros y presentaciones dirigidas a esta comunidad para garantizar que las acciones respeten la esencia y la tradición del lenguaje silbado.
Un proyecto en fase inicial
El plan se encuentra en sus primeras etapas tras la firma del convenio y la constitución de una comisión de seguimiento. Entre las próximas acciones figura la presentación pública del proyecto a la comunidad portadora, con el objetivo de fomentar su participación activa.
Conservar para el futuro
El reto, concluye Molina, es evitar que el silbo se pierda con el paso del tiempo, asegurando que su conocimiento quede registrado más allá de las personas que lo practican.
La digitalización y sistematización de este lenguaje ancestral se plantea así como una herramienta clave para garantizar su transmisión a futuras generaciones y consolidar su valor cultural.