La iniciativa de Rising Pixel y el Gobierno de Canarias usa una app web lúdica para que escolares de Primaria y Secundaria aprendan a separar residuos jugando.
Educación, tecnología y sostenibilidad se dan la mano en «Ecopapas», un proyecto que convierte el videojuego en herramienta didáctica para enseñar reciclaje al alumnado del Archipiélago. La iniciativa, desarrollada por el estudio canario Rising Pixel en colaboración con el Ejecutivo autonómico, propone una fórmula sencilla: aprender buenas prácticas medioambientales mientras se juega.
Su impulsor, el CEO Luca Contrato, explica que no se trata de un título convencional, sino de lo que en el sector se conoce como «serious game», un juego con finalidad educativa: «Es un videojuego, pero con el objetivo de involucrar y enseñar. Queremos que el alumnado aprenda cómo funciona el reciclaje y cómo gestionar los residuos de forma activa», afirma.
Una experiencia inmediata y accesible
«Ecopapas» está diseñado para eliminar barreras de acceso. Funciona directamente desde el navegador, sin descargas ni registros complejos, de modo que cualquier estudiante puede empezar a jugar desde su móvil, tableta u ordenador: «Entrando en la web y pulsando ‘jugar’, ya estás dentro. Queríamos algo inmediato y rápido», señala Contrato.
El entorno, además, está ambientado en Canarias: paisajes, referencias culturales y hasta el nombre de los personajes —pequeñas «papas» animadas— conectan con el imaginario local para facilitar la identificación del alumnado.
Cómo se juega en el aula
La mecánica es simple y visual. Cada jugador elige una isla y avanza por distintos escenarios —playas, montes o ciudades— donde aparecen residuos que debe recoger y depositar en el contenedor adecuado.
Arrastrando con el dedo al personaje, el estudiante clasifica vidrio, plástico u orgánico, interiorizando de forma práctica la separación selectiva: «Guían a las ecopapas para recoger la basura y ponerla en el contenedor correcto. Es aprender haciendo», resume el CEO.
El diseño prioriza la intuición y minimiza los textos para que también los más pequeños puedan participar sin dificultad.
Competencia positiva y cultura local
Más allá del reciclaje, el proyecto introduce elementos de gamificación para reforzar la motivación. Los centros pueden competir entre sí a través de clasificaciones que premian el buen desempeño: «Hemos creado una competición positiva entre clases y colegios para ver quién recicla más», explica Contrato.
El juego también incorpora léxico y referencias canarias, con el objetivo de acercar el mensaje medioambiental al contexto cotidiano del alumnado.
Del aula a casa
Aunque nace como recurso educativo escolar, «Ecopapas» trasciende el horario lectivo. Según su creador, muchos estudiantes continúan jugando en casa con sus familias, lo que amplía el impacto pedagógico.
Para Contrato, este es uno de los mayores logros del proyecto. «Si van a jugar igualmente, mejor que lo hagan con algo que tenga contenido formativo y un mensaje positivo», sostiene.
Conciencia colectiva
El responsable de Rising Pixel defiende que el cuidado del entorno es una tarea compartida y que pequeñas acciones diarias pueden marcar la diferencia.: «El planeta es uno y es responsabilidad colectiva cuidarlo. La suma de pequeñas acciones tiene un gran efecto a largo plazo», concluye.