Un estudio con 1.142 universitarios relaciona la movilidad activa con más actividad física, menor estrés percibido y una mayor satisfacción con la vida.
Desplazarse caminando o en bicicleta hasta la universidad se relaciona con una mayor actividad física, menores niveles de estrés y una mayor satisfacción con la vida. Así lo refleja un estudio realizado con 1.142 estudiantes de la Universidad de La Rioja, en el que el 52,7% utilizaba alguna forma de transporte activo.
Daniel Arriscado, profesor de la Universidad de La Laguna y coordinador del Área de Educación Física y Deportiva, explica que el trabajo forma parte de una investigación más amplia sobre hábitos de vida. «Algo tan simple como trasladarse de forma activa está beneficiando a los estudiantes a muchos niveles», señala.
El urbanismo también influye
Arriscado advierte de que caminar o utilizar la bicicleta no depende únicamente de una decisión personal. La distancia hasta el centro, la situación económica, la disponibilidad de vehículo y, especialmente, el diseño urbano condicionan los desplazamientos. Carriles bici, aparcamientos para bicicletas, seguridad, tráfico, anchura de las aceras y zonas peatonales tienen una «repercusión clarísima» sobre la movilidad.
El investigador considera que facilitar estos desplazamientos debe abordarse también desde la salud pública. La actividad física ayuda a reducir el estrés y mejorar el bienestar, pero además el transporte activo puede contribuir a reducir la congestión y generar beneficios ambientales y económicos. «Es una cuestión de igualdad de oportunidades, es una cuestión de salud pública», afirma.
Llevar el estudio a Canarias
El equipo de Arriscado quiere desarrollar ahora una investigación similar en la Universidad de La Laguna y la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. El proyecto analizaría actividad física, alimentación, bienestar mental, estrés, ansiedad, depresión y burnout académico e incorporaría pruebas para estudiar también las funciones cognitivas del alumnado.
El proyecto ya está elaborado, pero necesita financiación para poder trabajar con una muestra suficientemente amplia en las dos universidades públicas canarias. Arriscado considera que permitiría conocer cómo afectan a la movilidad activa particularidades de las Islas como las pendientes, las distancias o la disponibilidad de infraestructuras para peatones y bicicletas.