CCOO denuncia falta de personal y una «situación excesivamente delicada» en el Banco de Sangre

Unidad móvil del ICHH | Foto: Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias

Unidad móvil del ICHH | Foto: Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias

Daniel Quintero señala que la reducción de plantilla, la falta de planificación y los problemas de gestión están afectando a las colectas y a la capacidad del sistema para garantizar las necesidades ordinarias de sangre en Canarias.

El presidente del comité de empresa de la Dirección General de Hemodonación y Hemoterapia, Daniel Quintero, de CCOO; alerta de que la falta de plantilla y los problemas de gestión están dificultando las colectas y comprometiendo la capacidad del sistema para atender con normalidad las necesidades de sangre en Canarias.

Quintero explica que, tras la integración del servicio en el Servicio Canario de Salud, la plantilla perdió alrededor de 60 trabajadores de los más de 210 que había durante el proceso. Asegura que esa reducción provocó una fuerte sobrecarga de trabajo y menos colectas en la calle, mientras parte del personal incorporado posteriormente llega mediante rotaciones y sin tiempo suficiente para adquirir la formación específica que requieren determinados puestos.

Problemas de abastecimiento

El representante de CCOO sostiene que Canarias se encuentra por debajo de las 27 donaciones por cada mil habitantes y a unas 10.000 donaciones de alcanzar la media estatal. Añade que durante 2025 y 2026 se han producido situaciones en las que, según afirma, no se han podido cubrir con normalidad algunas necesidades ordinarias de los hospitales.

Quintero asegura que la falta de hemoderivados ha obligado en algunas ocasiones a cancelar tratamientos oncohematológicos, trasplantes de pulmón y distintas intervenciones quirúrgicas. «Si nosotros no somos capaces de hacer esa gestión, es que realmente le estamos fallando a la ciudadanía», afirma.

También critica la gestión de la incidencia detectada en los sistemas de ultracongelación del plasma y sostiene que se perdió cerca de un tercio de la producción afectada. Según sus cálculos, el plasma desechado podría alcanzar un valor de entre cuatro y cinco millones de euros, una situación por la que reclama una evaluación interna y que se depuren responsabilidades.

Quintero considera que el Banco de Sangre necesita definir una plantilla mínima estable, incorporar gestores especializados y avanzar en certificaciones de calidad. «Queremos una dotación mínima de personal, una gestión a la altura y hacer una certificación de lo que está sucediendo dentro», resume.