El Gobierno canario defiende el relevo generacional como una prioridad para garantizar la producción de alimentos y facilitar el acceso de jóvenes a la agricultura y la ganadería.
La técnico del Servicio de Estructuras Agrarias de la Dirección General de Agricultura del Gobierno de Canarias, Arantxa Hernández-Dorta, afirma que el sector agrario afronta una situación marcada por el envejecimiento de sus trabajadores y por la pérdida de oficios vinculados al campo. Señala que la incorporación de jóvenes es esencial porque la producción primaria “es fundamental para vivir” y requiere apoyo público para garantizar su continuidad.
Hernández-Dorta sostiene que las nuevas generaciones aportan innovación a un sector que se ha modernizado y que ya trabaja con herramientas como la agricultura de precisión, drones y nuevos sistemas de producción. Sin embargo, advierte de que el principal obstáculo sigue siendo el acceso a la tierra, especialmente para quienes no proceden de familias con explotaciones agrarias. Por ello, indica que el Gobierno trabaja en la creación de un banco de tierras autonómico que facilite ese acceso.
La técnico se muestra optimista sobre el interés de los jóvenes por el sector primario y asegura que hay “muchos jóvenes muy interesados”, tanto hombres como mujeres, con iniciativas viables. Subraya que el relevo generacional es clave para avanzar hacia la soberanía alimentaria y evitar que la falta de agricultores y ganaderos comprometa la capacidad productiva del archipiélago.
Ayudas, acompañamiento y permanencia en la actividad
Hernández-Dorta explica que una de las principales herramientas es la línea de apoyo al establecimiento de personas jóvenes agricultoras y ganaderas del PEPAC. Pueden acceder a estas ayudas quienes tengan entre 18 y 40 años, presenten un plan empresarial viable y acrediten una formación de unas 200 horas. La ayuda parte de una prima básica de 50.000 euros por persona y puede llegar hasta los 100.000 euros si el proyecto incorpora producción ecológica y genera empleo.
La técnico destaca que el plan empresarial es una pieza central del proceso, porque obliga a definir qué se quiere producir, cómo se va a comercializar, qué financiación será necesaria y qué resultados económicos se prevén. Añade que las personas beneficiarias reciben asesoramiento gratuito de Gesplan y de las agencias de extensión agraria, y que el acompañamiento continúa durante los primeros años para comprobar la evolución del proyecto, resolver dudas y orientar sobre otras líneas de apoyo.
Hernández-Dorta señala que estas ayudas se convocan cada febrero dentro del marco del PEPAC hasta 2028 y que, una vez ejecutado el plan empresarial, la actividad debe mantenerse durante cinco años. Además, recuerda que los jóvenes agricultores pueden acceder a otras medidas de modernización, a iniciativas Leader y a ayudas del POSEI, que incorporan un incremento adicional del 10% para quienes se instalan. También subraya que existe el compromiso político de atender todas las solicitudes que cumplan los requisitos, de modo que “no puede quedar ni un joven” con un proyecto viable sin apoyo.