Un estudio de la ULPGC confirma casos autóctonos en perros y obliga a incorporar la enfermedad al diagnóstico y la prevención veterinaria en las islas.
El catedrático de Medicina y Cirugía Animal de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Alberto Montoya, afirma que Canarias deja de ser considerada un territorio libre de leishmaniosis tras constatarse que perros nacidos y criados en las islas se han infectado sin haber salido del archipiélago. El investigador subraya que el hallazgo supone «un cambio epidemiológico», porque demuestra que el flebótomo, el insecto que actúa como vector, ya está transmitiendo la enfermedad en Canarias.
Montoya explica que la leishmaniosis es una enfermedad parasitaria que afecta principalmente a los perros, aunque también puede darse en otros animales y, en determinadas circunstancias, en humanos. Precisa, no obstante, que no se transmite por contacto directo con el animal, ni por la saliva, las heces o la convivencia. «Solo se contagia por picadura» del flebótomo, señala el catedrático, que insiste en que no hay transmisión directa de perro a perro ni de perro a persona.
Prevención sin alarmismo
El investigador pide evitar el alarmismo y aclara que el estudio no significa que todos los perros vayan a infectarse ni que exista un riesgo generalizado para la población. Montoya indica que puede haber animales portadores sin síntomas, mientras que otros desarrollan problemas en la piel, los ojos, la sangre o los órganos internos. En humanos, afirma que el contagio es «realmente complicado» y suele requerir situaciones de debilidad o inmunodepresión.
Montoya señala que la prioridad es completar el estudio para conocer la extensión real del problema y determinar las zonas de mayor riesgo. A partir de ahí, sostiene que será necesario reforzar la prevención veterinaria con repelentes, collares, pipetas o insecticidas que impidan que el flebótomo pique a un perro infectado y transmita el parásito a otro animal sano.
El catedrático recuerda que existen vacunas y otros recursos preventivos, pero advierte de que no deben aplicarse de forma indiscriminada. «No debe cundir el pánico», afirma Montoya, que defiende actuar con criterio veterinario y mantener a las mascotas en buen estado sanitario, con controles periódicos y medidas antiparasitarias adecuadas.