La coordinadora de sostenibilidad de Dinosol Supermercados, Dara Sánchez, destaca que más del 40% del desperdicio alimentario se produce en los hogares.
El área de sostenibilidad de Hiperdino trabaja desde hace meses en la adaptación de la compañía a la nueva ley estatal de prevención de pérdidas y desperdicio alimentario, una normativa que comenzó a desplegar sus principales efectos durante 2026 y que obliga a las empresas del sector a reforzar los mecanismos de control y aprovechamiento de los alimentos.
La coordinadora de sostenibilidad de la compañía, Dara Sánchez, explica que la empresa ya venía desarrollando desde hace años políticas internas orientadas a minimizar pérdidas, aunque la nueva legislación ha obligado a reforzar y sistematizar muchos de esos procedimientos: «Hay una conciencia total de que el producto se cuide de principio a fin y no se desperdicie nunca», afirma.
Sánchez recuerda además que una gran parte del desperdicio alimentario no se produce en las cadenas de distribución, sino en los propios hogares: «Más del 40% del desperdicio se produce en nuestras casas», señala.
Un control permanente de las pérdidas
La responsable de sostenibilidad explica que el control de pérdidas constituye uno de los principales indicadores de funcionamiento de una cadena de alimentación.
Aunque evita ofrecer cifras concretas sobre el volumen de productos desperdiciados, asegura que la empresa ha conseguido reducir progresivamente esos niveles y situarse en parámetros «muy razonables» respecto al sector: «Es uno de los parámetros fundamentales de cualquier cadena de alimentación», sostiene.
La compañía ha creado además una comisión interna específica en la que participan departamentos como auditoría, logística, calidad, jurídico o sostenibilidad para desarrollar un plan más exhaustivo de prevención.
El objetivo es mejorar el control sobre todas las fases del proceso, desde la logística hasta la exposición de productos en tienda: «Estamos trabajando con material orgánico vivo y eso es muy complejo», afirma.
La vulnerabilidad de los productos frescos
Sánchez destaca especialmente la complejidad de trabajar con productos frescos como frutas y verduras, mucho más sensibles a la manipulación y al deterioro.
La empresa presta atención tanto al transporte como a la colocación del género en las tiendas, la temperatura, la reposición y la retirada de productos: «Todo requiere muchísima sensibilidad», señala.
Además del desperdicio conocido, vinculado a productos no vendidos, la empresa también cuantifica las pérdidas desconocidas derivadas de robos o incidencias.
Educación para reducir el desperdicio en casa
Uno de los proyectos más destacados de la compañía es «Larga Vida a la Comida», una iniciativa educativa puesta en marcha en 2023 y dirigida a escolares canarios de entre 10 y 12 años.
Según explica Sánchez, más de 8.000 alumnos han participado ya en talleres relacionados con alimentación saludable y reducción del desperdicio.
La intención es que los niños se conviertan en agentes de cambio dentro de sus propias familias: «Queríamos que fueran héroes en sus casas», explica.
Durante las sesiones se enseñan herramientas sencillas como elaborar listas de compra inversas, reutilizar ingredientes, organizar correctamente la nevera o calcular mejor las cantidades de comida: «Muchas veces hablamos simplemente de sentido común», afirma.
Las dificultades económicas favorecen el ahorro
La coordinadora de sostenibilidad considera que la situación económica actual está ayudando a muchas familias a tomar mayor conciencia sobre el aprovechamiento de los alimentos: «Cuando nos duele el bolsillo somos más conscientes de lo que cuestan las cosas», señala.
A su juicio, la planificación doméstica resulta clave para evitar tirar comida y aprovechar mejor los recursos disponibles: «Siempre se puede hacer mejor», admite.
Nuevas estaciones contra el desperdicio
Dentro de las medidas implantadas en tienda, Hiperdino está incorporando progresivamente espacios específicos para productos próximos a su fecha de consumo preferente.
Estas estaciones, ubicadas cerca de las cajas, incluyen productos rebajados para favorecer su salida antes de perder condiciones óptimas de venta: «Lo que hemos hecho es visibilizar mucho más esos productos», explica.
Según Sánchez, la medida beneficia tanto a los consumidores como a la propia empresa, al tiempo que reduce el volumen de desperdicio alimentario: «Ganamos todos», concluye.