Programar cine en el TEA: «El mejor trabajo del mundo»

Emilio Ramal en el set de El Espejo Canario en el TEA Tenerife Espacio de las Artes

Emilio Ramal en el set de El Espejo Canario en el TEA Tenerife Espacio de las Artes

Emilio Ramal, conservador de cine y vídeo del centro, destaca el aumento de espectadores, el impulso de las ayudas públicas y anuncia un ciclo de cine mudo vinculado a Néstor con cuatro proyecciones en febrero.

Emilio Ramal, conservador de cine y vídeo del Tenerife Espacio de las Artes (TEA), vive su oficio como una extensión natural de su biografía. Historiador del arte especializado en cine, programador y habitual en jurados de festivales, resume su día a día con una frase clara: «Tengo el mejor trabajo del mundo».

«El cine ocupa la mayor parte de mi tiempo, por vocación, por formación y por placer», afirma, convencido de que trabajar programando películas en un espacio público como el TEA es casi un privilegio. 

Más espectadores en la sala

El responsable del área audiovisual constata un repunte del interés del público. Las sesiones del museo, centradas en cine de autor, patrimonio fílmico y propuestas alternativas a los circuitos comerciales, han ganado asistentes.

Ramal defiende la experiencia colectiva de la gran pantalla. «Las películas hay que verlas en el cine», insiste, subrayando la importancia del sonido y de la puesta en escena, especialmente en títulos contemporáneos que apuestan por una inmersión sensorial.

Apoyo al cine hecho en Canarias

Además de la programación regular, el TEA funciona como escaparate del talento local. Ramal destaca el buen momento del sector en las islas. «Estamos en un momento creativo bueno», asegura.

A su juicio, las ayudas públicas han sido decisivas. «El Cabildo de Tenerife fue el primero en retomar las ayudas y eso es la semilla para sacar adelante los proyectos», explica. A esa iniciativa se sumaron después otros cabildos y el Gobierno de Canarias.

El centro acoge estrenos, debates y muestras de cortos y largometrajes del Archipiélago, generando espacios de encuentro entre cineastas y público. «La semana pasada proyectamos varios cortos canarios y tuvimos un debate maravilloso sobre la situación de la industria», comenta.

Cine y memoria cultural

Entre los próximos proyectos, Ramal anuncia un ciclo especial vinculado a la exposición dedicada a Néstor Martín-Fernández de la Torre. Durante todos los miércoles de febrero, a las 19.00 horas, el TEA programará cuatro películas mudas relacionadas con el universo estético del artista: «Van a ser cuatro películas de cine mudo presentadas por especialistas», detalla.

El programa arranca con La hija del mestre (1928), considerada una obra clave del cine canario y en la que Néstor participó como escenógrafo. Le seguirán títulos históricos como El gabinete del doctor Caligari, una de sus favoritas. «Es una película fundamental, de las que inventan lenguaje cinematográfico», afirma.

La iniciativa cuenta con la colaboración de la Filmoteca Canaria, a la que agradece su apoyo para recuperar y difundir este patrimonio.

Mirada crítica y compromiso cultural

Ramal también reflexiona sobre el papel social del cine. Considera que la cultura fomenta el pensamiento crítico y advierte de los riesgos de los recortes institucionales.

Pone como ejemplo el caso argentino tras la llegada de Javier Milei. «Lo que temo es que pase como allí, que corten la financiación pública y dejen al sector en pie de guerra», señala, convencido de que sin apoyo estructural la producción se resiente.

Frente a ese escenario, defiende el papel de espacios públicos como el TEA como refugio para propuestas arriesgadas y para la diversidad audiovisual.

El placer de compartir historias

Más allá de cifras y políticas, Ramal mantiene intacta la ilusión del espectador. Sigue hablando de películas con entusiasmo, recomendando estrenos y reivindicando clásicos.

Programar, dice, no es solo elegir títulos, sino generar contexto, diálogo y comunidad. «Se trata de ver cine, hablar de cine y seguir viendo más cine», resume. Una filosofía sencilla que, en su caso, se ha convertido en forma de vida.