El presidente de Estibadores Canarios, Maxi Díaz, destaca el momento de expansión de la actividad, la inversión de MSC y la profesionalización de una plantilla rejuvenecida.
El presidente y coordinador general de Estibadores Canarios, Maxi Díaz, afirma que la estiba vive «uno de los grandes momentos» de su actividad en el Puerto de Las Palmas, aunque admite cierta inquietud porque no están acostumbrados a que «vaya todo tan bien». Díaz vincula esta etapa al trabajo desarrollado durante años para consolidar tráficos internacionales y, en particular, a la apuesta de MSC por el recinto portuario. Según señala, la naviera ya no trata a Las Palmas como un puerto de apoyo para resolver problemas puntuales, sino como un puerto referente en sus rutas.
Díaz destaca que el puerto mueve alrededor de 1,3 millones de contenedores al año y se aproxima a cifras históricas, con el objetivo de seguir creciendo. En este contexto, subraya la inversión de 80 millones de euros realizada por MSC y la llegada de nuevas grúas, que interpreta como una señal clara de confianza en el Puerto de Las Palmas. El dirigente sindical afirma que los estibadores han acompañado ese aumento de actividad con la incorporación de 302 trabajadores y con una apuesta intensa por la formación, no solo en carga y descarga, sino también en profesionalidad, imagen, control de terminales y tareas informáticas.
El presidente de Estibadores Canarios reconoce que la futura competencia de puertos africanos como Dakhla puede representar un desafío, especialmente por los menores costes laborales y la disponibilidad de explanadas. Sin embargo, defiende que Las Palmas debe responder con calidad, puntualidad y seguridad jurídica. «Lo único que tenemos ahora es ser súper profesionales», afirma, al sostener que los navieros valoran que los barcos entren y salgan en hora y reciban «un macro servicio». Díaz sostiene que el Puerto de Las Palmas es «la puerta de Europa» junto a África y que debe reforzarse para competir sin miedo.
Plantilla joven, mujeres y salarios dignos
Díaz asegura que la plantilla se ha rejuvenecido de forma notable con las nuevas incorporaciones y que el colectivo vuelve a contar con unos 514 estibadores. También destaca la entrada de mujeres en la actividad, con unas 30 trabajadoras incorporadas recientemente. Afirma que esto permite romper el «San Benito» de un sector injustamente señalado como machista y explica que la mecanización y la automatización han facilitado una mayor presencia femenina en tareas de grúa, control y organización de contenedores, aunque todavía existan labores físicamente duras como el trincaje.
El dirigente defiende sin complejos que los estibadores aspiren a salarios dignos en un sector que crece y genera beneficios. Rechaza que se presenten sus condiciones laborales como un privilegio injustificado y sostiene que, si las empresas ganan, los trabajadores también deben participar de ese crecimiento. «No tengo ningún problema y quiero que mis trabajadores ganen más y que mis patrones ganen todavía mucho más», afirma. Díaz insiste en que la estiba atraviesa una etapa de estabilidad, crecimiento y profesionalización, aunque advierte de que el futuro general del país le preocupa más que el del propio sector portuario.