La ULPGC espera iniciar el curso «con la mayor normalidad posible»

Alumnos examinándose de la EBAU en la ULPGC | Foto: ULPGC

Alumnos examinándose de la EBAU en la ULPGC | Foto: ULPGC

El rector, Rafael Robaina, aspira a recibir un 20% de los fondos extraordinarios dedicados a los centros educativos para adaptarse a la pandemia.

El rector de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), Rafael Robaina, espera que el próximo curso lectivo se desarrolle «con la mayor normalidad posible» ante la pandemia de covid-19.  Para ello, la universidad se ha dotado de todos los medios, incluyendo planes para una triple modalidad de enseñanza: presencialidad, presencialidad adaptada y online.

La universidad prevé un incremento del número de alumnos, lo que obliga a ser particularmente «prudentes» y a observar escrupulosamente todas las medidas y recomendaciones para todos los centros, así como desarrollar una capacidad de reacción para cualquier eventualidad que surja. 

Prácticas de los estudiantes

Preocupa particularmente la enseñanza práctica de los alumnos de las carreras sanitarias, como las de medicina, enfermería y fisioterapia. Para el rector, es indispensable que estas prácticas puedan llevarse a cabo en los centros sanitarios, y para ello ya han mantenido conversaciones con los responsables del Servicio Canario de Salud (SCS). Asegura que aún disponen de un margen de tres semanas para llegar a un acuerdo y destaca la «receptividad» en el SCS: «Obviamente, serán una prácticas en las condiciones de la pandemia».

Fondos estatales

Robaina señala que, en una reciente reunión con el presidente del Gobierno canario, Ángel Víctor Torres, se le transmitió la exigencia de que las universidades canarias reciban parte de los fondos destinados a combatir los efectos de la covid-19 en el ámbito educativo. En concreto se trata de un 20% de estos fondos. Torres pidió a las universidades canarias que concretaran la solicitud para iniciar los trámites de la reclamación ante los organismos estatales.

Ley de Universidades

El rector es pesimista en lo que se refiere a la reforma de la ley de universidades en esta legislatura. Asegura que no va a ser posible en «condiciones normales», por la crispación política, ya que se trata de una ley orgánica que requiere de un amplio respaldo: «Es una pena porque está muy anticuada y la universidad requiere de una profunda reforma y [la regulación actual] está mermando la competitividad».