Francisco García: «Es innegable la infrafinanciación que sufren las universidades públicas»

Francisco García | Foto: Demetrio Suárez - Universidad de La Laguna

Francisco García | Foto: Demetrio Suárez - Universidad de La Laguna

➤ «Desde el punto de vista laboral no hay ninguna duda que tener una titulación universitaria es la mejor pasarela hacia el empleo» ➤ «Si no garantizamos el acceso a un servicio residencial para el alumnado, el ascensor social se va a gripar» ➤ «El tráfico es una auténtica crisis de convivencia en Tenerife»

El rector de la Universidad de La Laguna, Francisco García, reclama un mayor compromiso financiero con las universidades públicas canarias y advierte de que el crecimiento de sus presupuestos durante los últimos años queda muy por debajo del aumento del coste de la vida. García defiende la aportación científica, económica y social de la institución, destaca la universidad como principal vía de acceso a un empleo de calidad y señala la vivienda estudiantil y la movilidad como dos de los grandes desafíos que afronta la comunidad universitaria.

La infrafinanciación de las universidades públicas

Francisco García afirma que las universidades públicas canarias padecen una situación de infrafinanciación que limita su capacidad para investigar, mejorar las infraestructuras, implantar nuevas titulaciones y responder a las necesidades económicas y sociales de las islas.

El rector aporta como referencia la evolución de las cuentas de la Universidad de La Laguna. Explica que el presupuesto de la institución pasa de 162 millones de euros en 2009 a 181,5 millones en 2026, lo que supone un crecimiento aproximado del 11 %. Durante ese mismo periodo, añade, el índice de precios de consumo aumenta alrededor de un 31 %.

«Si nosotros hubiéramos crecido al ritmo del IPC, es decir, no teniendo más recursos reales, sino simplemente los mismos que en términos reales teníamos en el año 2009, nuestro presupuesto sería de 212 millones, y no de 181 como es este año», afirma García. Con estos datos, el rector sostiene que la universidad dispone de menos capacidad económica real que hace más de quince años.

La mayor parte del presupuesto se destina al pago de las nóminas del personal docente, investigador, técnico, de gestión, administración y servicios. García reconoce que el capítulo de personal absorbe más del 80 % de los recursos, de manera que el margen restante para desarrollar programas de investigación, renovar instalaciones o ampliar la oferta académica es reducido.

El rector compara la situación canaria con la de otras comunidades autónomas. Menciona el caso de la Universidad de Oviedo, que negocia con el Gobierno asturiano un plan de inversión en infraestructuras de unos 50 millones de euros, además de contar con un contrato programa que, según explica, se cumple de manera estricta.

También señala el ejemplo de la Universidad de las Islas Baleares, que dispone desde hace años de un contrato programa que sobrevive incluso a cambios políticos profundos en el Gobierno autonómico. García considera necesario que Canarias avance hacia un instrumento estable que permita planificar las necesidades universitarias más allá de cada ejercicio presupuestario.

El papel de las universidades privadas

Francisco García evita centrar el debate universitario en el crecimiento de las instituciones privadas y señala que estas iniciativas empresariales buscan legítimamente obtener beneficios dentro de un mercado. Sin embargo, reclama que se garantice el cumplimiento de unos requisitos mínimos de calidad para autorizar y mantener nuevos proyectos universitarios privados.

El rector considera que la atención principal de las administraciones debe dirigirse al fortalecimiento de las universidades públicas. «Más que mirar a las universidades privadas, yo lo que miro es a las universidades públicas y ahí lo que sí digo es que necesitamos más apoyo», afirma.

García defiende que la expansión de operadores privados no puede utilizarse como sustitución de la inversión pública ni como argumento para reducir los recursos destinados a las dos universidades públicas canarias. Estas instituciones, señala, desempeñan funciones de investigación, transferencia de conocimiento, cohesión social y desarrollo territorial que van mucho más allá de la impartición de titulaciones.

Reconocimiento nacional e internacional

El rector sostiene que las universidades públicas canarias ocupan posiciones destacadas en las clasificaciones nacionales e internacionales, pese a trabajar con recursos limitados. La Universidad de La Laguna aparece, según expone, alrededor del puesto 702 del ranking de Shanghái y ocupa aproximadamente la posición número 20 entre las universidades españolas.

García también destaca la entrada de la institución en el ranking QS, que reúne a unas 1.500 universidades de todo el mundo. Considera que estos resultados demuestran la capacidad investigadora de la ULL y contradicen las visiones que presentan a las universidades canarias como instituciones periféricas o poco competitivas.

El rector concede una especial importancia al ranking de la Fundación Conocimiento y Desarrollo, que mide la contribución de las universidades a su entorno regional. Según explica, la Universidad de La Laguna figura entre las tres o cuatro instituciones españolas con una mayor aportación a su territorio.

«La potencia, la contribución de las universidades públicas al sector regional es innegable», afirma. García cita como ejemplos la participación universitaria en la observación astrofísica de los cielos canarios, la coordinación del Plan Canario de Inmigración y la monitorización del cambio climático en colaboración con el Gobierno de Canarias.

La universidad aporta el 2,5 % del PIB regional

El rector destaca también la repercusión económica directa del sistema universitario público. Según un estudio del Ministerio de Universidades al que hace referencia, las universidades públicas canarias aportan alrededor del 2,5 % del producto interior bruto regional.

García señala que el sistema canario es el tercero que más contribuye proporcionalmente a la economía de su comunidad autónoma, únicamente por detrás de Cataluña y Andalucía. «La importancia, la presencia, el impacto positivo de las universidades públicas canarias es innegable, y también es innegable la infrafinanciación que estamos sufriendo», declara.

El rector subraya que la universidad no debe considerarse exclusivamente un gasto presupuestario. La actividad docente e investigadora genera empleo, atrae estudiantes, impulsa proyectos empresariales, promueve la innovación y contribuye a mejorar la productividad del tejido económico.

También recuerda que las universidades forman a los profesionales que posteriormente sostienen los servicios públicos, las empresas y las instituciones de Canarias. Por ello reclama que la financiación universitaria sea considerada una inversión estratégica y no una partida secundaria sometida permanentemente a restricciones.

La mejor pasarela hacia el empleo

Francisco García defiende que una titulación universitaria continúa siendo uno de los instrumentos más eficaces para acceder al mercado laboral. Explica que la tasa de desempleo de las personas con estudios superiores se sitúa de forma sistemática entre cuatro y cinco puntos por debajo de la media canaria.

«Las personas que cuentan con una titulación universitaria tienen muchísimas más opciones de acceder a un puesto en el mercado laboral», afirma. Añade que los estudios disponibles reflejan también que, a lo largo de la vida profesional, los titulados universitarios obtienen ingresos superiores y empleos de mayor calidad.

García reconoce que Canarias mantiene problemas estructurales de desempleo relacionados con su modelo productivo y su evolución demográfica. Sin embargo, insiste en que la formación universitaria mejora considerablemente las posibilidades de inserción laboral y social.

«Desde el punto de vista laboral no hay ninguna duda que tener una titulación universitaria es la mejor pasarela hacia el empleo», sostiene. El rector considera que esta realidad refuerza la obligación de garantizar que el acceso a la universidad no dependa de la capacidad económica de las familias.

Una ley canaria de ciencia mejorada pero insuficiente

El rector valora positivamente la aprobación de la nueva ley canaria de ciencia, que sustituye a una normativa con 25 años de antigüedad. García afirma que el texto mejora notablemente durante su tramitación parlamentaria y que incorpora parte de las propuestas planteadas por las dos universidades públicas.

Recuerda que los rectores de las universidades de La Laguna y de Las Palmas de Gran Canaria comparecieron al comienzo de los trabajos parlamentarios y expusieron varias deficiencias. Una de las principales es la ausencia inicial de un título específico dedicado a las universidades públicas, algo que García considera incomprensible por el peso que ambas instituciones tienen en la producción científica y en la investigación desarrollada en Canarias.

El rector reconoce que muchas de las observaciones fueron atendidas, aunque considera que permanecen algunas carencias. Entre ellas señala la limitada representación de las universidades públicas en el comité asesor previsto por la ley, la escasa concreción presupuestaria y la necesidad de desarrollar con mayor profundidad algunos ámbitos, como la inteligencia artificial.

García sostiene que la norma supone un avance respecto a la situación anterior, pero insiste en que una ley de ciencia necesita recursos suficientes para cumplir sus objetivos. Sin financiación estable, advierte, las mejoras normativas corren el riesgo de no traducirse en un fortalecimiento efectivo del sistema de investigación e innovación.

Nuevos grados, másteres y microcredenciales

García defiende que estudiar un grado en la Universidad de La Laguna ofrece un nivel de calidad equivalente al de cualquier universidad pública española. Evita destacar unas titulaciones sobre otras y sostiene que todas mejoran las capacidades profesionales y sociales de quienes las cursan.

El rector reconoce que existen diferencias importantes en las tasas de inserción laboral. Las titulaciones del ámbito sanitario alcanzan prácticamente el pleno empleo, mientras que las ingenierías también presentan una incorporación muy elevada al mercado laboral.

Sin embargo, insiste en que cualquier titulación universitaria reduce el riesgo de desempleo en comparación con la media regional. La inserción depende, además, no solo de la universidad elegida, sino también del tipo de estudios y de la comunidad autónoma en la que la persona pretende desarrollar su carrera profesional.

La Universidad de La Laguna pone en marcha durante el último curso siete dobles grados y un doble máster. También trabaja en cinco nuevas titulaciones para el curso 2027-2028, entre las que el rector menciona ingeniería aeroespacial, ingeniería eléctrica, aviomedicina y marketing.

La institución amplía igualmente su oferta de másteres y desarrolla cerca de 300 microcredenciales en colaboración con empresas y agentes del tejido productivo. García considera que estas formaciones breves permiten responder de manera más ágil a las necesidades de especialización y actualización profesional.

Colaboración entre las dos universidades canarias

El rector destaca el nivel de colaboración existente entre la Universidad de La Laguna y la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Ambas instituciones constituyen recientemente la asociación UPCAN para reforzar su coordinación y defender intereses comunes.

García afirma que la relación con el rector de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria es excelente y pone como ejemplo su participación en la inauguración del campus de etnografía y folclore de la ULPGC en la Villa de Ingenio.

El rector considera que las dificultades y desencuentros del pasado sirven para construir una etapa de mayor cooperación. A su juicio, la coordinación de las dos universidades públicas resulta esencial para fortalecer la investigación, mejorar la oferta académica y aumentar la capacidad de interlocución del sistema universitario canario ante el Gobierno autonómico.

El problema de la vivienda estudiantil

La Universidad de La Laguna recibe cada año entre 1.300 y 1.400 solicitudes para sus residencias universitarias, pero únicamente dispone de unas 550 plazas. García reconoce que existe un déficit importante de alojamiento y que el encarecimiento de la vivienda agrava las dificultades del alumnado desplazado.

La institución trabaja en varios proyectos para ampliar su capacidad residencial. Entre ellos figura la construcción de una residencia en un terreno que cederá el Ayuntamiento de La Laguna, la recuperación de la denominada Casa de los Catedráticos y la posible adaptación de otro inmueble privado que ya funciona anteriormente como residencia.

El proyecto de la Casa de los Catedráticos permitiría incorporar unas 50 unidades residenciales en el centro de La Laguna. El rector explica que las iniciativas todavía se encuentran en fase de proyecto, por lo que no estarán disponibles durante el curso inmediato, aunque confía en que algunas puedan comenzar a ofrecer plazas en el siguiente.

García sitúa la vivienda entre los factores que pueden bloquear el papel de la universidad pública como mecanismo de movilidad social. Hasta ahora, explica, el funcionamiento de ese «ascensor social» se analiza principalmente a través de las becas y de la renta familiar. Sin embargo, el coste del alojamiento adquiere una importancia creciente.

«Si no garantizamos que haya un acceso a ese servicio residencial para el alumnado que viene a las universidades, evidentemente también el ascensor social se va a gripar», advierte. El rector reclama la colaboración del Gobierno de Canarias, el Cabildo y el Ayuntamiento, ya que la universidad no dispone de competencias sobre el uso del suelo.

La ULL adapta sus horarios para aliviar la TF-5

Francisco García afirma que la Universidad de La Laguna participa activamente en las medidas destinadas a reducir la congestión de la autopista TF-5. La comunidad universitaria está formada por alrededor de 21.000 estudiantes y unas 23.500 personas si se incluye al personal docente, investigador, técnico, de gestión y administración.

«El tema del tráfico es un mar en el que cada gota cuenta», afirma. El rector explica que la universidad trabaja con el Cabildo de Tenerife en la implantación de guaguas lanzaderas y en diferentes iniciativas para reducir el número de vehículos particulares que acceden diariamente a los campus.

La institución también desarrolla un sistema electrónico para monitorizar sus aparcamientos y diferenciar los vehículos de alta ocupación. El objetivo es dar prioridad en el estacionamiento a los automóviles que transportan a más de dos personas y fomentar los desplazamientos compartidos.

Además, algunos grados modifican durante el curso sus horarios de entrada para distribuir mejor la llegada de estudiantes. García señala que otros cuatro grados se incorporarán a esta reorganización durante el próximo curso y considera que los cambios aplicados hasta ahora producen alguna mejoría.

No obstante, el rector advierte de que el problema del tráfico tiene un carácter estructural y exige la colaboración de todas las instituciones. «Es una auténtica crisis de convivencia la que tenemos en este caso en Tenerife», afirma.