El estudio de IRLab señala que la sobrecarga laboral, la burocracia y la escasez de recursos específicos dificultan que las entidades sociales desarrollen nuevas respuestas a los problemas del archipiélago.
Las técnicas del Equipo de Innovación Social de Islas Responsables Lab Ana Sánchez y Marta Hernández explican que la innovación social consiste en buscar respuestas diferentes ante los retos de Canarias y diseñarlas junto a las entidades, administraciones y colectivos implicados. «Lo que se plantea es buscar soluciones, nuevas respuestas», afirma Sánchez, quien destaca la importancia de crear experiencias piloto, probarlas y evaluar sus resultados antes de extenderlas.
El equipo trabaja, entre otros asuntos, en una experiencia sobre la soledad no deseada entre la población joven. Ambas advierten de que este problema no afecta únicamente a las personas mayores y puede estar relacionado con la salud mental, el aislamiento y el uso de las redes sociales. Hernández señala que «por mucho que estemos hiperconectados constantemente», muchos jóvenes se sienten solos y mantienen relaciones principalmente virtuales que no siempre generan una comunidad capaz de responder ante las dificultades cotidianas.
Recursos limitados y exceso de burocracia
El diagnóstico sobre la innovación social en el tercer sector combina un cuestionario remitido a las entidades de Canarias con jornadas participativas celebradas en cuatro islas. Hernández explica que esta segunda fase permite conocer de manera cualitativa las necesidades, dificultades y propuestas de las asociaciones. Se trata del primer documento elaborado conjuntamente desde la Administración pública y el tercer sector para analizar específicamente la situación de la innovación social en las islas.
Entre los principales obstáculos aparecen la falta de financiación específica, la escasez de tiempo, la sobrecarga laboral y la burocracia. Sánchez señala que las personas que trabajan en el tercer sector atienden numerosas urgencias y tienen pocas posibilidades de detenerse a planificar actuaciones a largo plazo. A estas dificultades se suma la necesidad de formación especializada para desarrollar proyectos innovadores y medir sus resultados.
Las responsables de IRLab reconocen que los procedimientos administrativos pueden ralentizar las actuaciones de entidades que, con frecuencia, llegan a problemas y colectivos a los que la Administración no alcanza directamente. Sánchez indica que la Consejería de Bienestar Social trabaja para facilitar y aligerar los trámites, aunque admite que «queda mucho por hacer».
Del diagnóstico a las políticas públicas
Sánchez asegura que el informe no pretende quedar guardado en un cajón y recuerda que las propias organizaciones participantes expresan ese temor durante su elaboración. El equipo presenta las conclusiones a la Viceconsejería de Bienestar Social, que asume el documento con el compromiso de continuar trabajando y trasladar sus propuestas a las políticas del Gobierno de Canarias. Hernández sostiene que el diagnóstico permite identificar «en qué hay que incidir» y orientar las actuaciones de las distintas consejerías.
IRLab también plantea que las soluciones frente a la soledad no deseada deben apoyarse en redes comunitarias estables, tanto para jóvenes como para personas mayores. Sánchez destaca que Canarias afronta el reto de una población cada vez más envejecida, con perfiles y necesidades diferentes a los de décadas anteriores, por lo que resulta necesario fomentar una longevidad saludable y atender conjuntamente la salud física, el bienestar emocional, la participación social y la formación.