Canaragua sitúa la digitalización del agua como clave para anticipar fugas, averías y riesgos climáticos

Federico Cuyás Redondo, director de Dinapsis Canaragua | Foto: Canaragua

Federico Cuyás Redondo, director de Dinapsis Canaragua | Foto: Canaragua

El director de Dinapsis Canaragua, Federico Cuyás Redondo, afirma que la tecnología permite gestionar en tiempo real las redes hidráulicas, reducir pérdidas y mejorar la respuesta ante un escenario climático más complejo.

El director de Dinapsis Canaragua, Federico Cuyás Redondo, afirma que el hub tecnológico de la compañía concentra el conocimiento y la innovación aplicados a la gestión del ciclo integral del agua. Explica que desde este espacio se gestionan operaciones, se impulsa la digitalización y se pone la tecnología al servicio del medio ambiente y de la actividad de Canaragua. En un contexto marcado por fenómenos climáticos más extremos, sostiene que la analítica predictiva y la inteligencia artificial permiten trabajar con grandes volúmenes de datos históricos y en tiempo real para anticipar demandas, detectar riesgos operativos, prever averías e identificar situaciones críticas antes de que se produzcan.

Cuyás Redondo señala que el objetivo ya no es solo reaccionar mejor ante los problemas, sino evitar que lleguen a ocurrir. En ese sentido, subraya que la sensorización, el telecontrol y la monitorización en tiempo real son herramientas esenciales para reducir pérdidas en las redes de abastecimiento. Indica que Canaragua gestiona unos 8.000 kilómetros de red en Canarias y que, con miles de tuberías, válvulas, depósitos y equipos distribuidos por la geografía insular, la eficiencia absoluta no existe, pero sí puede mejorarse con una vigilancia tecnológica constante. «Nosotros tenemos una eficiencia global de en torno a un 90% en las redes que nosotros gestionamos», afirma.

El responsable de Dinapsis compara estos sistemas con la información que recibe un conductor en su coche: velocidad, revoluciones, combustible o avisos de avería. Del mismo modo, dice, los sensores instalados en las infraestructuras del agua funcionan como «ojos» y «oídos» que permiten saber qué ocurre en tiempo real en redes que, en muchos casos, están enterradas y no pueden inspeccionarse visualmente. Añade que detrás de esa tecnología hay personal formado en universidades e institutos canarios, además de equipos de operación y mantenimiento que supervisan el sistema y atienden las incidencias.

Alertas, consumo responsable y adaptación

Cuyás Redondo explica que Canaragua no mantiene personas «24 horas mirando una pantalla», sino sistemas de alerta activos de forma permanente. Cuando un sensor o un equipo crítico detecta una incidencia, el aviso llega automáticamente al personal de retén, que puede analizar la situación de forma remota y desplazarse si es necesario. Según afirma, esta disponibilidad resulta imprescindible porque el agua es un servicio esencial y los ciudadanos esperan tener suministro en cualquier momento del día. «Para que eso ocurra, tiene que haber gente siempre dispuesta a trabajar», señala.

El director de Dinapsis Canaragua sostiene que la tecnología también puede ayudar al ciudadano a hacer un uso más responsable del agua mediante la telelectura de contadores. Explica que, al digitalizar ese punto de conexión entre la gestión de la empresa y el consumo doméstico, el usuario dispone de información más precisa y frecuente sobre sus hábitos. Esto permite detectar fugas en cisternas, griferías o sistemas de riego y alertar al vecino para que actúe rápidamente. A su juicio, no acelerar la digitalización de infraestructuras críticas implica perder capacidad de acción frente a un escenario más cambiante, con más fugas, mayor consumo energético, más costes y menos resiliencia. «La tecnología ya existe. Ahora el reto es acelerar su implantación y hacerlo con una visión de futuro», afirma.