El programa conecta los centros de salud con educadores físico-deportivos para pautar y supervisar ejercicios adaptados a mayores de 55 años sedentarios o inactivos.
El presidente del Colegio Oficial de Licenciados en Educación Física de Canarias, Narciso Rodríguez, define Activídate como «la conexión entre lo que es el Servicio Canario de Salud y los educadores físicos» para coordinar la prescripción profesional del ejercicio. El médico identifica a los pacientes que pueden beneficiarse, los deriva a una unidad asociada al centro de salud y recibe información sobre su evolución. Rodríguez reconoce que inicialmente existe «cierta reticencia» entre algunos facultativos por el posible aumento de la carga burocrática, pero afirma que su valoración mejora al comprobar la satisfacción de los usuarios.
El coordinador de Activídate, Airam García, explica que cada usuario recibe un programa individualizado después de una entrevista en profundidad y una evaluación funcional. El proyecto piloto se dirige a mayores de 55 años sedentarios o inactivos, especialmente a quienes nunca han practicado ejercicio y no saben cómo comenzar. «Esa es la gran diferencia de Activídate: te mandamos a nadar, te mandamos a caminar, pero ¿cómo nado?, ¿cuánto camino?, ¿de qué forma?, ¿realmente este ejercicio es el indicado para mí?», señala.
La fuerza como eje del programa
García indica que «el factor predominante es el ejercicio de fuerza», aunque los programas también incluyen trabajo cardiovascular y actividades sociales. El coordinador sostiene que la evidencia científica acumulada demuestra que mantener o aumentar la masa muscular mejora la autonomía y la calidad de vida con el paso de los años. «El ejercicio de fuerza siempre es recomendable. La pregunta es en qué dosis y qué metodología vamos a emplear», afirma. Dependiendo del usuario, puede realizarse mediante pesas, ejercicios con el propio cuerpo, resistencia en el agua u otras fórmulas adaptadas.
La pauta habitual se sitúa en torno a tres sesiones semanales de fuerza, de entre 30 y 40 minutos, combinadas con ejercicio cardiovascular, aunque García advierte de que «no hay una fórmula mágica». El programa se ajusta a la disponibilidad, las responsabilidades familiares, el transporte y la capacidad de cada persona. Quienes no pueden acudir a instalaciones deportivas reciben ejercicios para realizar en casa, pero todos los usuarios mantienen un seguimiento periódico, con contactos telefónicos y revisiones presenciales cada tres o cuatro semanas.
El coordinador destaca que Activídate registra un 77% de adherencia. «De cada diez usuarios, siete permanecen en el programa adheridos, consiguiendo los objetivos propuestos», asegura. El trabajo en grupo ayuda a combatir la soledad no deseada y favorece que el hábito se mantenga. Rodríguez añade que el ejercicio contribuye a reducir la ansiedad, mejorar los niveles de colesterol y glucosa y disminuir el riesgo cardiovascular. «Simplemente cuando comienzas a hacer ejercicio físico comienzas ya a notar beneficios. Te comienzas a sentir mejor, te comienzas a sentir con más ánimo durante el día a día», afirma.
Formación profesional y control del intrusismo
El COLEF exige una formación específica para trabajar en las unidades de Activídate. Rodríguez detalla que 180 educadores físico-deportivos obtienen la certificación en la primera edición del curso de prescripción de ejercicio y otros 150 participan en la segunda. «Completa la formación que ya tuvieron en la universidad y se adapta completamente a lo que el mundo laboral está demandando», sostiene. Actualmente hay un educador en cada una de las siete unidades, aunque García reconoce dificultades para retener profesionales en islas como El Hierro y La Gomera.
Rodríguez defiende que la colegiación, la titulación y la supervisión son imprescindibles cuando el ejercicio se ofrece como una herramienta de salud. El presidente del COLEF asegura que el colegio persigue cualquier caso de intrusismo y destaca que los programas públicos permiten desplazar de los espacios comunitarios a personas sin la preparación necesaria. «Los ciudadanos se merecen un servicio de calidad», afirma. «Nosotros supervisamos que el que está entrenando y que está ofreciendo servicios de salud esté colegiado y esté con la formación adecuada».