El TEA recupera el universo de Cho Juaá y su papel en la construcción del humor popular canario

Cho Juaá humor colectivo | Foto: TEA

Cho Juaá humor colectivo | Foto: TEA

La exposición dedicada a Eduardo Millares Sall reúne caricaturas originales, publicaciones y materiales que muestran cómo su personaje se convirtió en parte de la memoria colectiva del archipiélago.

El museo TEA Tenerife Espacio de las Artes dedica la exposición Cho Juaá: humor colectivo al dibujante grancanario Eduardo Millares Sall (1924-1992), creador de uno de los personajes más reconocibles del humor gráfico de Canarias. José Manuel González Reyes, comisario de la muestra junto a Carlos M. Rodríguez «Carlines», explica en El Espejo Canario que la iniciativa pretende recuperar tanto el valor artístico de su obra como su extraordinaria capacidad para conectar con la sociedad insular. La exposición puede visitarse gratuitamente hasta el 22 de noviembre.

Un personaje que se convirtió en símbolo colectivo

González Reyes explica que la propuesta encaja en una programación del TEA dedicada a explorar distintas representaciones de la identidad canaria. La singularidad de Millares Sall reside, a su juicio, en haber construido un universo humorístico reconocible para varias generaciones. Sus viñetas retrataban las costumbres, contradicciones y formas de hablar de los isleños, especialmente a través del contraste entre la mirada del campesino canario y la de quienes llegaban de fuera.

El comisario destaca el carácter socarrón de un humor que permitía a los canarios reírse de sí mismos sin renunciar a su dignidad. Cho Juaá representaba a un personaje popular, humilde y aparentemente ingenuo, pero dotado de una particular sabiduría. Esa complicidad con el público explica que trascendiera las páginas de los periódicos para convertirse en una figura integrada en la memoria colectiva.

El humor gráfico durante la dictadura

La exposición también recupera la trayectoria de Millares Sall en la prensa, especialmente su sección Humor Isleño, publicada durante 32 años en el Diario de Las Palmas, y su participación en El Conduto, suplemento satírico que consiguió mantenerse durante el franquismo. González Reyes recuerda las limitaciones que imponía la censura y señala que el dibujante también colaboró en publicaciones más críticas, como Sansofé, donde utilizaba un seudónimo para proteger su identidad.

Para trasladar al museo una obra concebida fundamentalmente para circular en periódicos y quioscos, los comisarios han incorporado publicaciones originales, documentos y elementos expositivos que evocan aquellos espacios de distribución. Entre las propuestas figura un pequeño fanzine que los visitantes pueden llevarse, recuperando así la experiencia de acceder físicamente a las imágenes impresas.

Una exposición que podría viajar a Gran Canaria

González Reyes subraya la importancia de volver a mostrar caricaturas originales de Millares Sall en Tenerife, donde su obra no había recibido una exposición museística de estas características desde su fallecimiento. Considera que iniciativas como esta permiten acercar el personaje a generaciones que ya no han conocido su circulación habitual en la prensa y otros soportes populares.

La posibilidad de trasladar la exposición a Gran Canaria permanece abierta, aunque dependería del interés de alguna institución y de la colaboración de la familia del artista. El comisario expresa su disposición a facilitar una eventual itinerancia para que el legado de Cho Juaá pueda llegar a un público más amplio.

La muestra permanece abierta en el TEA, en Santa Cruz de Tenerife, de martes a domingo, entre las 10.00 y las 20.00 horas, con entrada gratuita hasta el 22 de noviembre.