Lola Suárez reclama mayor reconocimiento para la literatura infantil y juvenil de Canarias

Homenaje a Lola Suárez | Foto: Consejería de Cultura del Gobierno de Canarias

Homenaje a Lola Suárez | Foto: Consejería de Cultura del Gobierno de Canarias

La escritora lanzaroteña, homenajeada con motivo del Día de las Escritoras Canarias, defiende el papel de las bibliotecas escolares y denuncia las dificultades que encuentran los autores isleños para difundir sus obras.

La escritora lanzaroteña Lola Suárez recibe el homenaje del Día de las Escritoras Canarias como un reconocimiento que trasciende su trayectoria personal y alcanza al conjunto de autores dedicados a la literatura infantil y juvenil. En una entrevista en El Espejo Canario, agradece el acto celebrado el pasado 20 de octubre y destaca la importancia de otorgar visibilidad a un género que considera insuficientemente valorado. «Me parece importantísimo que por una vez se ponga el énfasis y se le dé el valor que tiene a la literatura que nosotros escribimos», afirma.

Suárez, que ha combinado durante décadas la enseñanza con la creación literaria, reivindica las historias y leyendas tradicionales como una forma de acercar a las nuevas generaciones la cultura y el imaginario de las islas. Obras como Cuentos a la luz de Mafasca o Bandera y Garfio. Leyendas canarias de piratas recuperan elementos de la memoria colectiva y los convierten en relatos dirigidos a los lectores más jóvenes. La autora advierte de que este público es especialmente exigente y rechaza las narraciones artificiosas o excesivamente moralizantes.

La adolescencia y el fomento de la lectura

En su libro ¿Quién es Bruno?, ilustrado por Lana Corujo, Suárez aborda cuestiones relacionadas con la identidad, la amistad, la sexualidad y las dificultades emocionales de la adolescencia. «La adolescencia me parece la época más difícil en la vida de una persona», señala. La escritora también anuncia la reciente publicación de Sibia, una nueva obra que todavía no ha sido presentada públicamente.

Suárez defiende la importancia de la implicación familiar para fomentar el hábito lector. «Los niños hacen lo que ven, no lo que se les dice», recuerda, y considera fundamental que padres y profesores trabajen en la misma dirección. Desde su experiencia al frente de la biblioteca de su colegio durante más de veinte años, reclama que estos espacios se conviertan en el centro de la actividad educativa. Sin embargo, advierte de que la creciente carga burocrática del profesorado dificulta la organización de proyectos de animación a la lectura.

Las dificultades de publicar desde las islas

La escritora denuncia que la insularidad encarece la distribución de libros y limita las posibilidades de promoción de los autores canarios, incluso dentro del propio archipiélago. También considera insuficiente el apoyo institucional a la literatura y lamenta que se organicen actividades culturales en Canarias sin contar con escritores de las islas.

Como ejemplo de la necesidad de reconocer a los creadores en vida, recuerda al escritor lanzaroteño Félix Hormiga, fallecido este año, a quien se dedicó un homenaje en la Feria del Libro de Lanzarote. Suárez insiste en que las instituciones deben prestar mayor atención al trabajo de las editoriales y los autores del archipiélago. «Lo que nos hace falta es que nos conozcan, que nos conozcan, y que nos reconozcan las dos cosas», concluye.