Felices con Narices reclama más recursos para atender los problemas de salud mental de niños y adolescentes

Proyecto Amigos con patas | Foto: Felices con Narices

Proyecto Amigos con patas | Foto: Felices con Narices

Laura Ramírez Ramírez, directora de la asociación, destaca la importancia del acompañamiento emocional, el ocio inclusivo y la atención hospitalaria, y advierte de las dificultades que encuentran las entidades sociales para financiar sus proyectos con ayudas públicas.

La asociación Felices con Narices, fundada en 2013 en Las Palmas de Gran Canaria, ha convertido la atención a la infancia y la adolescencia vulnerable en el eje de su actividad, con especial atención a los problemas de salud mental. Su directora, Laura Ramírez Ramírez, explica en El Espejo Canario que la organización ha reforzado sus proyectos de acompañamiento emocional y ocio inclusivo ante el incremento de las necesidades detectadas tras la pandemia. Los menores llegan derivados principalmente de servicios sociales, centros educativos y unidades de salud mental.

La entidad nace de la propia experiencia de su directora, que durante su infancia pasó por una hospitalización prolongada y comprobó la falta de actividades de acompañamiento para muchos menores ingresados. Esa vivencia la llevó a impulsar, siendo todavía adolescente, un proyecto que hoy desarrolla iniciativas de animación hospitalaria, apoyo educativo y atención a familias. Ramírez insiste en que muchos niños y adolescentes con problemas de salud mental carecen de oportunidades para participar en actividades de ocio y necesitan espacios de relación fuera de su entorno habitual.

Perros que acompañan a menores hospitalizados

Entre las iniciativas de la asociación destaca el proyecto NIA, que desarrolla actividades de animación hospitalaria en el Hospital Universitario Materno Infantil. La entidad trabaja especialmente con menores ingresados en la unidad de psiquiatría infantojuvenil, a quienes ofrece acompañamiento, juegos y materiales de uso cotidiano. Según su directora, Felices con Narices es la única asociación que accede a esta unidad para desarrollar este tipo de actividades.

Otro de los programas es Amigos con Patas, que incorpora intervenciones asistidas con perros a la atención de menores hospitalizados por problemas de salud mental. La iniciativa, impulsada con el apoyo de la Fundación DISA, permite trasladar al hospital una experiencia que la asociación ya desarrollaba en su sede. Ramírez destaca la respuesta emocional de los niños y adolescentes durante las sesiones y considera que el contacto con los animales constituye una herramienta de acompañamiento especialmente valiosa.

Una asociación sostenida por voluntarios

Felices con Narices también ha recuperado este año su programa de refuerzo escolar, dirigido especialmente a menores de familias vulnerables que carecen de recursos para acceder a clases particulares o de un espacio adecuado para estudiar. La iniciativa tiene sus raíces en el barrio de El Batán, donde surgió la asociación. Ramírez subraya que todo el trabajo se sostiene mediante voluntariado, incluidos profesionales del trabajo social y la educación, y que pueden incorporarse jóvenes desde los 14 años, siempre con formación y acompañamiento adecuados.

La directora señala que uno de los principales obstáculos para mantener los proyectos es el sistema de financiación pública. Explica que muchas subvenciones se abonan después de ejecutar y justificar las actividades, lo que obliga a las entidades a adelantar cantidades que no siempre pueden asumir. Frente a esta situación, destaca el apoyo de fundaciones y empresas privadas que facilitan financiación anticipada. Ramírez reclama que las administraciones establezcan mecanismos de adelanto de las ayudas para evitar que la falta de liquidez impida desarrollar programas destinados a menores y familias vulnerables.