El especialista de UROINTEC y Hospitales Universitarios San Roque Nicolás Jorge Pérez advierte de que los hombres no deben asumir los problemas urinarios como una consecuencia inevitable de la edad y recomienda revisiones periódicas para detectar precozmente alteraciones prostáticas.
El urólogo de Urointec en Hospitales Universitarios San Roque Nicolás Jorge Pérez sostiene que uno de los principales retos en salud prostática es conseguir que los hombres incorporen las revisiones periódicas con normalidad. «Envejecer no es sinónimo o relación directa con estar peor», afirma, y aconseja prestar atención a cambios en la fuerza del chorro, la frecuencia de las micciones, la necesidad de levantarse varias veces por la noche o la sensación de no haber vaciado completamente la vejiga.
El especialista explica que el crecimiento de la próstata puede comprimir la uretra y obligar a la vejiga a realizar un mayor esfuerzo para expulsar la orina. Sin embargo, aclara que el tamaño de la próstata y la existencia de síntomas no siempre evolucionan de forma paralela: puede haber próstatas grandes que no produzcan molestias y procesos inflamatorios que provoquen síntomas sin que exista una hiperplasia importante.
Revisiones para detectar el cáncer
Jorge Pérez diferencia además la hiperplasia benigna del cáncer de próstata. La primera suele afectar a la zona que rodea la uretra y puede producir alteraciones urinarias, mientras que buena parte de los tumores aparece en una zona periférica y puede desarrollarse sin ocasionar esos síntomas. Por eso insiste en que «no se trata de preocuparse, sino de ocuparse» y acudir a las revisiones.
La revisión incluye habitualmente una entrevista clínica, analítica con determinación del PSA, exploración física, ecografía y tacto rectal. El urólogo defiende esta última prueba frente al rechazo que todavía genera entre algunos pacientes: «Tocar la próstata, hay que tocarla». El PSA funciona como una señal de alerta, aunque superar determinados valores no significa necesariamente que exista un cáncer y debe interpretarse junto con su evolución y el resto de las pruebas.
Prevención y hábitos saludables
El especialista sitúa los 45 años como la edad a partir de la cual deben comenzar las revisiones, aunque aconseja adelantarlas entre cinco y ocho años cuando existen antecedentes familiares y considera conveniente empezar a controlar la salud general desde los 40. Como medidas preventivas recomienda reducir los alimentos procesados y el exceso de azúcares, combatir el sedentarismo, moverse más, descansar adecuadamente y controlar el estrés.
En condiciones normales, Jorge Pérez aconseja una revisión anual, aunque la periodicidad puede reducirse a seis meses o ampliarse incluso a dos años en función de los resultados de la analítica y las demás exploraciones.