➤ «Si España quiere seguir la línea de la descarbonización, no le queda otra que prolongar la vida de sus centrales» ➤ «El proyecto del tren de Gran Canaria se presentó tarde y mal, y lo han dejado fuera» ➤ «Seguimos sin planificación energética»
El decano del Colegio de Ingenieros Industriales de Canarias, Carlos Medina, considera que el coste final de la reforma del Estadio de Gran Canaria superará ampliamente los 234 millones de euros contemplados en la licitación. Explica que el presupuesto actual no incluye determinados equipamientos y advierte además de la indefinición técnica que, a su juicio, presenta especialmente la estructura de la cubierta. «Esa obra, con ese nivel de incertidumbre, como mínimo se desviará un 40%», afirma.
Medina calcula que a la cifra licitada habrá que añadir revisiones de precios, excesos de mediciones, modificaciones del contrato y elementos que se han dejado para fases posteriores, como el videomarcador, la iluminación, el sistema de control de instalaciones o el de seguridad. Su estimación sitúa el coste en el entorno de los 300 millones de euros. «Coja de esos 234, multiplícalo por 1,4 y súmele todas las cosas que se han quedado por detrás», señala.
El coste del Estadio de Gran Canaria
El ingeniero sostiene que parte del problema reside en que se ha trasladado al futuro contratista la obligación de completar aspectos del diseño de la cubierta que deberían estar definidos previamente en el proyecto. Explica que la empresa tendrá que concretar uniones estructurales, realizar modelos y ensayos en túnel de viento y, en su caso, recalcular determinados elementos.
Medina considera que estas circunstancias terminarán trasladándose a modificaciones y nuevos precios durante la ejecución. También recuerda que las condiciones de la licitación han cambiado después de que el primer concurso quedara desierto y cuestiona que una infraestructura de esta envergadura pueda abordarse intentando contener excesivamente el gasto. «Para hacer las obras hay que poner dinero», afirma.
La energía nuclear
El decano defiende la prolongación de la vida útil de las centrales nucleares españolas mientras no existan alternativas capaces de garantizar el suministro y, al mismo tiempo, cumplir los objetivos de descarbonización. Subraya que la energía nuclear tiene inconvenientes y no es renovable, pero destaca que durante su funcionamiento no produce emisiones de dióxido de carbono. «Si España quiere seguir la línea de la descarbonización, no le queda otra que prolongar la vida de sus centrales», sostiene.
Medina considera que buena parte del rechazo social a la energía nuclear responde a factores emocionales vinculados a sus primeras aplicaciones militares. Desde el punto de vista técnico, señala que prescindir de las nucleares obligaría actualmente a sustituir su producción por gas, una alternativa que describe como más cara y contaminante.
El tren de Gran Canaria
Sobre la exclusión de un proyecto del tren de Gran Canaria de una convocatoria europea de financiación, Medina precisa que conoce el asunto por las informaciones publicadas y atribuye el problema a la ausencia de un aval estatal que debía acompañar la solicitud. A su juicio, no se trata de una cuestión relacionada con la ultraperiferia ni con la distancia física de Canarias. «Que lo presentaron tarde y mal, y los han dejado fuera», afirma.
El decano considera que el episodio provocará un retraso, aunque recuerda que podrán existir nuevas convocatorias a las que acudir. Cuestiona especialmente las explicaciones ofrecidas para justificar lo ocurrido y recuerda que se trata de un proyecto que lleva años presentándose como una pieza fundamental para transformar la movilidad de Gran Canaria.
Chira-Soria y el sistema energético
Medina mantiene su valoración positiva de la central hidroeléctrica de bombeo de Chira-Soria, aunque considera exageradas algunas de las ventajas atribuidas al proyecto. «A mí me parece que es un buen proyecto», señala, pero rechaza que pueda incrementar en un 20% la penetración de energías renovables y estima que su aportación será considerablemente inferior.
También sostiene que la planta desaladora asociada al proyecto está dimensionada fundamentalmente para compensar las pérdidas de agua por evaporación e infiltración y mantener la función energética de las presas. Rechaza que pueda servir por sí sola para abastecer el regadío de las medianías o para afrontar incendios forestales.
El riesgo de apagón
Medina considera que la eventual instalación de un barco generador en el Puerto de La Luz refleja las carencias acumuladas en la planificación energética de Canarias. Aunque califica la solución como un «disparate», admite que en estos momentos no aprecia una alternativa inmediata capaz de aportar la potencia que necesita Gran Canaria ante una emergencia. «No tenemos, es que seguimos sin planificación energética», afirma.
El decano sostiene que la falta de decisiones durante los últimos años obliga ahora a resolver los problemas a medida que aparecen. Defiende que las nuevas convocatorias para generación eléctrica favorezcan instalaciones nuevas frente a la mera prolongación de grupos antiguos y advierte de que decisiones sobre generación, gas, renovables y tratamiento de residuos requieren una planificación a largo plazo que, a su juicio, Canarias no ha realizado.