La Escuela Municipal de Música, Danza y Teatro roza las 600 matrículas y se queda sin espacio

Julia López Fuster en el set de El Espejo Canario en la Escuela Municipal de Música, Danza y Teatro de Telde

Julia López Fuster en el set de El Espejo Canario en la Escuela Municipal de Música, Danza y Teatro de Telde

El centro tiene listas de espera en casi todas las enseñanzas y reclama más plantilla para atender a un alumnado que abarca desde los cuatro hasta cerca de los 80 años.

La directora de la Escuela Municipal de Música, Danza y Teatro de Telde, Julia López Fuster, explica que el centro registra alrededor de 600 matrículas y cuenta con once docentes distribuidos entre sus sedes de San Juan y el Teatro Municipal Juan Ramón Jiménez, en San Gregorio. La asistencia, asegura, «es muy buena», con jornadas en las que pasan por las aulas más de un centenar de estudiantes. Ante el aumento sostenido de la demanda, López Fuster admite que solicita constantemente una ampliación de plantilla y destaca la predisposición municipal para incorporar profesores y disciplinas.

El principal límite para continuar creciendo es la falta de espacio. «Tenemos lista de espera en casi todas las asignaturas», afirma la directora, que describe los esfuerzos para cuadrar grupos y horarios como un continuo «encaje de bolillo». «Ya el espacio se nos queda pequeño. Nosotros estamos creciendo y estamos contenidos», advierte. Hasta ahora el centro logra atender el incremento de solicitudes, pero considera que resultará complicado mantener ese ritmo sin ampliar sus instalaciones y recursos.

La escuela admite alumnado desde los cuatro años y no establece una edad máxima, por lo que entre sus estudiantes hay personas próximas a los 80. «Nunca es tarde para aprender. Todos aprendemos hasta el último de nuestros días», sostiene López Fuster. La directora asegura que cualquier persona, con independencia de su edad, capacidad o dificultades, encuentra acogida en el centro y puede desarrollar una faceta artística mediante la música, la danza o el teatro.

Formación, inclusión y tradición

López Fuster explica que el objetivo principal no es preparar exclusivamente al alumnado para una carrera profesional, sino ofrecer los beneficios personales y educativos asociados a las artes. No obstante, el seguimiento es «totalmente individualizado» y quienes desean acceder al conservatorio reciben preparación específica. La escuela participa en programas avanzados y se coordina con el conservatorio para facilitar el paso a las enseñanzas profesionales. Algunos antiguos alumnos desarrollan ya carreras en la música y la danza, mientras otros participan en producciones audiovisuales como la serie El Zorro o en campañas publicitarias.

La directora destaca especialmente el grupo de teatro inclusivo para personas con discapacidad, que posteriormente comparte actividades con el resto del alumnado. «La inclusión es estar todos y formar parte todos de este objetivo común educativo», afirma. La oferta incluye también un aula de tradiciones, con enseñanzas de timple y guitarra orientadas a conservar la cultura musical canaria y transmitirla a los niños. «Creo que es muy importante no olvidar esta parte», concluye.