La consultora tecnológica canaria reclama más talento especializado, coordinación educativa y menos burocracia para aprovechar el crecimiento del sector digital en las islas.
Intelequia inició su actividad durante la crisis económica de 2008 y encontró sus primeras oportunidades en la tecnología en la nube, cuando este ámbito todavía no estaba consolidado en España. Su consejera delegada, Carmen Martín, explica que los primeros clientes de la compañía llegaron desde Estados Unidos y que el crecimiento posterior se ha apoyado en «mucho trabajo» y en una apuesta constante por incorporar las innovaciones antes de trasladarlas al tejido empresarial.
La consultora concentra actualmente su actividad en tres áreas estrechamente relacionadas: la ciberseguridad, los datos y la inteligencia artificial. Martín define a Intelequia como una empresa «frontera», caracterizada por mantenerse en la vanguardia tecnológica, y considera que estos ámbitos concentrarán las mayores oportunidades de negocio durante los próximos años.
Talento y digitalización segura
La falta de profesionales cualificados constituye uno de los principales obstáculos para las empresas tecnológicas. «El talento es el combustible», sostiene Martín, quien señala que atraerlo y retenerlo exige proyectos interesantes, formación continua, estabilidad y una cultura empresarial adecuada. Para reducir la distancia entre la oferta formativa y las necesidades del mercado, reclama una mayor coordinación entre empresas, universidades, formación profesional y otras instituciones educativas.
La consejera delegada destaca que Canarias dispone de una base tecnológica mayor de la que suele percibirse desde fuera, aunque advierte de que la digitalización no debe abordarse como una moda. Antes de incorporar inteligencia artificial, las empresas deben revisar sus procesos, ordenar sus datos y garantizar la seguridad de la información. «La tecnología debe verse como una herramienta, no como el fin», afirma.
Martín considera que el Régimen Económico y Fiscal de Canarias puede actuar como una palanca para la inversión, pero no sustituye la necesidad de disponer de proyectos empresariales sólidos y con dimensión suficiente. También pide a las administraciones mayor estabilidad y agilidad, porque «una burocracia excesiva desincentiva la inversión», y sostiene que la insularidad no debe equivaler a aislamiento, sino estimular la exportación de servicios y conocimiento tecnológico.