La presidenta de la Asociación de Empresarios, Constructores y Promotores de la Provincia de Las Palmas, María Salud Gil, afirma que la obra no quedó desierta por falta de empresas, sino por un presupuesto inadecuado y plazos insuficientes.
La presidenta de la Asociación de Empresarios, Constructores y Promotores de la Provincia de Las Palmas, María Salud Gil, sostiene que la reforma del Estadio de Gran Canaria debe volver a licitarse con precios actualizados y mediante concurrencia competitiva. A su juicio, la solución no pasa por un procedimiento negociado, sino por retrotraer el expediente y modificar la parte económica del proyecto, sin alterar sustancialmente la obra.
Gil afirma que este trámite puede realizarse con rapidez si el Cabildo pone a trabajar sus recursos técnicos en esa dirección. «Lo que hay que cambiar son los precios unitarios», señala, al tiempo que defiende que la Administración debe actuar «de una forma muy rápida, muy vertiginosa, muy precisa». La representante empresarial compara esta situación con los periodos preelectorales, cuando, dice, las licitaciones públicas se aceleran: «Vamos a acelerarnos todos».
No faltan empresas, falta precio
La dirigente de los constructores considera que el Cabildo debe explicar a la opinión pública que el proyecto costará en torno a 250 millones de euros, porque «es lo que cuesta». Según señala, las empresas ya habían advertido de que el presupuesto estaba por debajo de las necesidades reales de la obra, hasta el punto de que presentarse podía implicar pérdidas de «50 o 60 millones de euros» como mínimo.
Gil rechaza que el concurso quedara desierto por falta de interés empresarial. «Ni faltan empresas ni falta interés. Lo que faltó fue un precio adecuado», afirma. Recuerda que una treintena de empresas estudió la licitación y que hasta el último momento se intentaron alianzas y fórmulas para concurrir. Además, subraya la complejidad de la obra por las estructuras metálicas, la lona, el hormigón, los plazos ligados al uso del estadio por la Unión Deportiva Las Palmas y el encarecimiento de los fletes, que, según indica, han subido más de un cien por cien por la situación geopolítica.