El catedrático de la ULL plantea reorientar los incentivos fiscales hacia vivienda, energía limpia, agua desalada y empleo verde para frenar el vaciamiento interior.
El catedrático de Economía Aplicada y Métodos Cuantitativos de la Universidad de La Laguna, Serafín Corral, afirma que el reto demográfico de Canarias no puede entenderse solo como un problema de despoblación, sino como una tensión simultánea entre medianías e interior, que pierden población, y zonas de costa cada vez más saturadas. «Nuestro reto es grande, pero no solamente despoblación en ciertas zonas, sino de hiperpoblación y gran tensión en otras», señala.
Corral sostiene que el Régimen Económico y Fiscal de Canarias debe pasar de ser una herramienta meramente compensatoria a convertirse en un instrumento transformador. Recuerda que el REF ha servido durante décadas para compensar la lejanía y los sobrecostes insulares, pero considera que ahora debe orientar mejor sus incentivos hacia vivienda, actividad económica sostenible y arraigo poblacional. «El problema es que nuestra propuesta es que el REF deje de ser un elemento compensatorio a ser transformador», afirma.
El catedrático precisa que no sería necesaria una gran reforma normativa para avanzar en esa dirección, porque el propio artículo 11 del REF ya permite dedicar instrumentos como la RIC y la DIC a actuaciones de carácter ambiental. A su juicio, el actual sistema contiene una contradicción: por un lado permite incentivar medidas verdes, pero por otro compensa con más de 800 millones de euros al año los sobrecostes de la generación eléctrica insular basada en energías no renovables.
Energía, agua y arraigo
Corral plantea como ejes del nuevo enfoque la vivienda, la energía y el agua. Defiende impulsar cooperativas de energía renovable, rehabilitación de viviendas con materiales eficientes, formación profesional dual en renovables y agroecología, y apoyo a actividades agrícolas que permitan fijar población en las medianías. También propone desarrollar un turismo descarbonizado en las islas verdes y en territorios que sufren más procesos de vaciamiento.
Una de sus propuestas más novedosas es la emisión de bonos de transición energética canaria para financiar renovables y desalación limpia. Explica que estos bonos permitirían compensar emisiones de CO2 y canalizar inversión hacia proyectos estratégicos. Además, destaca el potencial de los sumideros de carbono vinculados a actividades agrícolas, capaces de capturar CO2 y generar ingresos adicionales para agricultores mediante certificaciones ambientales.
El profesor advierte de que el nexo entre agua, energía y alimentación será decisivo para el futuro de Canarias ante el cambio climático. Señala que la desalación y la depuración exigirán más energía, por lo que resulta fundamental vincularlas a fuentes renovables. Si tuviera que resumir tres medidas urgentes para la próxima década, apunta a «la reactivación de las zonas de medianía e islas verdes, la vivienda y la energía, y la generación de agua con energías renovables».