La Fundación desarrollará talleres presenciales en Lanzarote y La Graciosa para mejorar competencias digitales, seguridad, trámites electrónicos, IA y autonomía tecnológica.
El responsable de incidencia social y cultural de la Fundación Cibervoluntarios, Antonio Pulido, afirma que el convenio aprobado por el Cabildo de Lanzarote permite desarrollar formaciones gratuitas y presenciales para acercar la tecnología a la ciudadanía, especialmente a los colectivos más vulnerables. Pulido señala que el acuerdo encaja «en la raíz» de la entidad, que es «llevar todas las competencias digitales a toda la población», y subraya que en territorios insulares como Lanzarote y La Graciosa la tecnología resulta aún más necesaria para conectar personas, empresas, pymes, conocimiento y servicios públicos.
Los talleres previstos incluyen formación práctica en creación de contenidos con herramientas digitales e inteligencia artificial, uso de aplicaciones para realizar gestiones con la administración pública, manejo de servicios financieros y bancarios, y seguridad digital. Pulido afirma que la demanda de autonomía en aplicaciones bancarias y administrativas es una de las más frecuentes, y advierte de que la seguridad preocupa a todas las edades, porque buena parte de la relación con bancos, aseguradoras y administraciones se realiza ya mediante aplicaciones y dispositivos.
Una respuesta social, no solo tecnológica
Pulido sostiene que España mantiene una brecha digital relevante, con alrededor de un tercio de la población por debajo de las competencias digitales básicas, una cifra que aumenta en personas mayores, entornos rurales, pequeños municipios y territorios insulares. El responsable de Cibervoluntarios habla de «pobreza digital» para referirse a la imposibilidad de utilizar la tecnología en beneficio propio, ya sea para mejorar el empleo, acceder a información crítica, formarse, emprender o participar con seguridad en la vida cotidiana.
El convenio se canalizará mediante talleres en espacios públicos cedidos por el Cabildo, centros educativos, asociaciones, organizaciones sociales y empresas interesadas. Pulido explica que la fundación trabaja también con el proyecto Voluntarízate, dirigido a jóvenes, para fomentar el voluntariado tecnológico y enseñarles a usar la tecnología con un fin social. Afirma que muchas personas formadas por Cibervoluntarios acaban transmitiendo esos conocimientos en su entorno, lo que genera referentes positivos dentro de las comunidades.
Pulido defiende que la inclusión digital debe abordarse desde una perspectiva social y no únicamente técnica. «La tecnología no es solo una herramienta», afirma, al señalar que la ciudadanía debe tener derecho a usarla, comprenderla y participar en los debates sobre su diseño y gobierno. A su juicio, la formación digital no solo mejora la situación personal y profesional de quienes la reciben, sino que abre la puerta a una «soberanía digital ciudadana» que permita intervenir en cuestiones como el uso de los datos, la concentración tecnológica y el papel de las grandes corporaciones.