El escritor y guionista Javier Chavanel sostiene que trasciende sus ideas políticas como director y analiza el auge de jóvenes creadores que han pasado de internet al cine comercial.
El escritor, guionista y director de cortos Javier Chavanel reivindica la figura de Clint Eastwood como uno de los grandes narradores de la historia del cine y afirma que, más allá de sus posiciones políticas, sus películas muestran una mirada profundamente humana. «Él puede tener sus ideas políticas, pero cuando se pone el traje de director es un humanista», señala Chavanel, que destaca su «aparente sencillez» y su capacidad para poner siempre la dirección, el reparto y la interpretación «a favor de la historia».
La mirada humana de Clint Eastwood
Chavanel considera que Eastwood experimenta un cambio decisivo como director a partir de Mystic River, etapa en la que, según afirma, se convierte en un referente por la regularidad y la sensibilidad de su filmografía. Aunque recuerda que antes ya había dirigido Sin perdón, sostiene que desde comienzos de los años 2000 el cineasta sorprende por su «finura», por la precisión con la que elige a sus actores y por una puesta en escena que parece sencilla, pero que encierra una gran eficacia narrativa.
El guionista subraya que el cine de Eastwood no puede reducirse a una etiqueta ideológica conservadora. A su juicio, películas como Gran Torino, Sin perdón o Million Dollar Baby abordan temas como la integración, el feminismo o la eutanasia desde una perspectiva compleja y humanista. También destaca Los puentes de Madison como una de las representaciones más logradas del amor maduro en el cine contemporáneo, con un Eastwood actor «muy carismático» junto a Meryl Streep.
YouTube como nueva puerta de entrada al cine
Chavanel analiza también el fenómeno de jóvenes creadores procedentes de YouTube que están dando el salto al cine comercial con películas de terror de bajo presupuesto y gran impacto en taquilla. Afirma que no se trata simplemente de youtubers fichados por tener seguidores, sino de creadores con una vocación narrativa previa que han encontrado en internet una vía para contar historias fuera de los circuitos tradicionales. «Ellos vienen con una fijación de contar historias», apunta.
El escritor destaca el caso de Backrooms, nacida a partir de vídeos que generaban inquietud con espacios vacíos, atmósferas oníricas y un terror más psicológico que explícito. Chavanel afirma que esos vídeos resultan «fascinantes» porque provocan una sensación primitiva de extrañeza «sin monstruos, ni sustos, ni nada», y los vincula con una atmósfera próxima a David Lynch. A su juicio, productoras como A24 han visto en estos creadores una forma nueva de conectar con el público joven.
Chavanel considera que este fenómeno recuerda, salvando las distancias, a otros momentos de renovación del cine, como la irrupción de los grandes directores estadounidenses de los años setenta. Advierte, sin embargo, de que en España podría cometerse el error de copiar el modelo de forma superficial, fichando a youtubers por su popularidad y no por su capacidad real para narrar. «Esto está cambiando», concluye, al señalar que las nuevas formas de producción y difusión ya están modificando el mercado cinematográfico.