El responsable de gestión de los fondos, Ricardo González, destaca que el programa moderniza explotaciones, mejora el uso del agua e impulsa el relevo generacional en el sector agrario.
El Plan Estratégico de la Política Agraria Común, conocido como PEPAC, se ha convertido en una de las principales herramientas de financiación para el campo canario, con ayudas dirigidas a agricultores, ganaderos y proyectos de desarrollo rural. Ricardo González, jefe de servicio y responsable de gestión de estos fondos, explica que el programa combina financiación europea, estatal y autonómica con el objetivo de modernizar las explotaciones, favorecer el relevo generacional y reforzar la sostenibilidad ambiental de la actividad agraria.
Relevo generacional y modernización
González afirma que uno de los grandes objetivos del PEPAC es la incorporación de jóvenes al sector primario, un reto que afecta al conjunto de Europa y también a Canarias. Según indica, en las últimas convocatorias se ha subvencionado a todos los jóvenes que cumplían los requisitos, porque «es importante que todo joven que quiera entrar en el campo tenga la posibilidad de acceder». El responsable de gestión de los fondos señala que el impacto es relevante, con cerca de cien incorporaciones al año y unos 300 jóvenes integrados en el campo en el periodo reciente.
El programa también se centra en la modernización de las explotaciones agrarias, especialmente en la mejora de los sistemas de riego y en la introducción de nuevas tecnologías. González subraya que muchas instalaciones han quedado anticuadas y necesitan adaptarse para producir con más eficiencia. En el caso de Canarias, destaca que el ahorro de agua es una prioridad porque las explotaciones deben avanzar hacia un modelo que permita producir lo mismo con menor consumo hídrico.
El responsable del PEPAC señala que las ayudas han contribuido a modernizar explotaciones en un contexto marcado por años de sequía. Explica que, por decisión de la Consejería, se incrementaron los créditos disponibles para atender todas las solicitudes que cumplían los requisitos. A su juicio, esta apuesta ha permitido mejorar la eficiencia de las explotaciones y reducir el consumo de agua en un periodo especialmente complicado para el sector.
Ayudas más simples y preocupación por el futuro
González asegura que el sistema de ayudas ha avanzado hacia una mayor simplificación administrativa. Explica que, frente a etapas anteriores en las que los agricultores debían estar pendientes de la publicación de cada convocatoria en el boletín oficial, ahora existen periodos fijos de presentación. En el caso de las ayudas para modernización de explotaciones agrarias, los solicitantes saben que pueden presentar sus peticiones entre el 1 y el 31 de octubre de cada año hasta 2028.
El responsable de gestión destaca también el uso de baremos estándar, que evita la presentación de facturas para determinadas inversiones. Así, el agricultor puede indicar los metros cuadrados de riego u otras actuaciones previstas y el sistema calcula el coste subvencionable y la ayuda correspondiente. González sostiene que este modelo ofrece mayor claridad al beneficiario y representa «la máxima simplificación», ya que los requisitos básicos se limitan a estar inscrito en el Registro de Explotaciones Agrarias de Canarias, hallarse al corriente con la Seguridad Social y las administraciones tributarias y aportar licencia cuando la actuación la requiera.
El principal motivo de inquietud, según González, está en el futuro de las ayudas después de 2027. Advierte de que la Comisión Europea aún no ha definido el gasto destinado a la Política Agraria Común ni la forma en que se ejecutará la nueva programación. El temor del sector, explica, es que la propuesta de unificar fondos obligue a la agricultura a competir con otras inversiones, como carreteras o puertos. «El agricultor se puede ver un poco temeroso de que se van a destinar fondos a otras actuaciones y no fondos a la agricultura», señala.