La portavoz del colectivo, Natalia Mas, reclama más medios para exhumar la fosa común del cementerio y anima a las familias con indicios a contactar con la agrupación.
La secretaria de la Agrupación de Familiares de la Fosa Común de Vegueta, Natalia Mas, afirma que el estudio documental impulsado por la entidad está permitiendo localizar nuevos indicios sobre víctimas de la represión franquista enterradas en el cementerio de Vegueta en Las Palmas de Gran Canaria. Mas señala que la agrupación nace en 2024, tras presentar un proyecto al ministerio que inicialmente no obtuvo respuesta suficiente, y que el trabajo del arqueólogo Víctor Martínez sobre archivos militares ha abierto nuevas líneas de investigación.
La búsqueda de víctimas y familias
Mas explica que la investigación revisa documentación de archivos militares en Tenerife y que ya han aparecido referencias a distintos grupos de víctimas, entre ellos los llamados cinco de La Isleta, militares de Sidi Ifni, militares de Cabo Juby, personas procedentes del hospital, fusilados de San Lorenzo y cuatro represaliados de Telde. Según indica, solo en el grupo de Sidi Ifni figuran 21 militares, a los que se suman otros casos documentados como posibles enterramientos en la fosa común de Vegueta.
La representante de la agrupación señala que, tras la presentación del informe, están contactando nuevas familias a través de redes sociales y otros canales. Subraya que el objetivo inmediato es que todas las personas con indicios de que un familiar pueda estar enterrado en la fosa se pongan en contacto con la entidad, porque «cuanto más gente se sume, más familias, mejor». Afirma que la aparición de nuevos familiares genera una conexión emocional muy fuerte, porque muchas personas encuentran por primera vez un espacio donde se sienten escuchadas y acompañadas en una búsqueda que durante décadas llevaron de forma aislada.
Mas advierte de que el tiempo juega en contra, ya que muchas de las personas que conservan memoria directa de lo ocurrido están muriendo. Recuerda que las generaciones que ahora impulsan estas búsquedas son, en muchos casos, nietos y bisnietos de las víctimas, porque durante décadas predominó el silencio por miedo a represalias. También señala la importancia de obtener muestras de ADN de familiares directos, especialmente hijos o hijas de las personas represaliadas, para facilitar futuras identificaciones.
Memoria, justicia y reparación
La secretaria de la agrupación afirma que una de las principales dificultades para avanzar es la falta de presupuesto. Aclara que las familias no reclaman dinero para la entidad, sino inversión pública en la exhumación de fosas, pozos y otros lugares vinculados a la represión. A su juicio, las administraciones deben asumir esa responsabilidad porque a las víctimas se les debe «una justicia moral» y también una reparación por haber muerto defendiendo derechos que hoy forman parte de la vida democrática.
Mas considera que la Ley de Memoria Democrática ha supuesto un avance porque da respaldo a las agrupaciones de familiares constituidas y obliga a atender proyectos presentados con aval científico. Sin embargo, critica la lentitud de los procedimientos y recuerda que muchas familias han muerto sin saber dónde estaban los restos de sus seres queridos. «Eso no se puede permitir», afirma.
La representante de la agrupación sostiene que la sociedad canaria debe conocer mejor la represión franquista en las islas, donde no hubo un enfrentamiento armado, sino una represión directa que, a su juicio, sigue poco presente en la enseñanza. Defiende que la memoria histórica es también una defensa de los derechos humanos y una forma de evitar que la historia se repita. «Pasó y se tiene que reparar y se tiene que conocer para no repetir la historia», señala.