FAD Juventud advierte de que más de la mitad de los jóvenes ha sufrido alguna agresión digital

Presentación de Ciberviolencias | Foto: FAD Juventud

Presentación de Ciberviolencias | Foto: FAD Juventud

Beatriz Castaña señala que el estudio Código 505 refleja el alcance de las ciberviolencias y reclama más educación digital en familias y centros educativos.

La directora de Comunicación de FAD Juventud, Beatriz Castaña, afirma que las ciberviolencias entre jóvenes son ya una realidad que obliga a actuar desde el ámbito educativo, familiar, legislativo y también desde las propias plataformas digitales. La entidad acaba de presentar el estudio Código 505, una investigación sobre las agresiones digitales entre la población joven española que impulsa además el programa educativo Desconecta el ciberacoso. Según Castaña, el informe revela que el 57% de los jóvenes de entre 15 y 29 años ha sufrido algún tipo de agresión digital en el último año, que más de la mitad la ha presenciado y que un 26% reconoce haberla ejercido.

Las violencias digitales y su impacto

Castaña explica que FAD Juventud lleva tiempo trabajando sobre este fenómeno, pero que este año ha decidido poner el foco de forma específica en unas conductas que incluyen situaciones muy diversas, desde el acoso o stalking hasta la creación de deepfakes, los discursos de odio o la desinformación. Señala que los datos deben llevar a una reflexión social porque los espacios digitales forman ya parte esencial de la socialización juvenil y, por tanto, deben ser entornos lo más seguros posible.

La responsable de Comunicación de FAD Juventud subraya que estas agresiones tienen un impacto importante en la salud mental y emocional, especialmente entre las chicas. Afirma que el estudio detecta una brecha de género y que el daño es más acusado en ellas cuando sufren control digital, insultos, exclusión o discursos de odio. Recuerda que el 25% de las jóvenes que declara haber sufrido ciberviolencia asegura haberse sumido en un estado de apatía tras esas experiencias.

Castaña advierte de que no se debe minimizar el ciberacoso como una simple broma. «Si duele, no es cosa de chavales», señala, antes de remarcar que en el momento en que se hace daño a alguien, aunque se presente como una broma, ya se está ante una forma de violencia digital. También apunta que, además de apoyar a las víctimas, es fundamental movilizar a los espectadores, que muchas veces presencian insultos o ataques en chats de clase y otros espacios digitales sin intervenir.

Educación digital y confianza familiar

La directora de Comunicación de FAD Juventud considera imprescindible reforzar la educación digital y la alfabetización algorítmica en colegios, institutos y familias. Afirma que los jóvenes deben entender qué hay detrás de los contenidos que reciben en redes sociales, por qué a unas personas se les muestra una cosa y a otras otra, y cómo reducir su vulnerabilidad ante esos entornos. El programa Desconecta el ciberacoso ofrece herramientas, actividades y recursos para que los docentes trabajen la violencia digital con alumnado de tercero y cuarto de ESO.

Castaña sostiene que las familias deben estar presentes en la vida digital de sus hijos sin confundir acompañamiento con invasión de la intimidad. Recomienda construir desde edades tempranas un clima de comunicación y confianza para que los menores puedan contar si alguien les insulta, si han hecho un meme con su cara, si un desconocido les ha escrito o si han recibido algo que les incomoda. También recuerda que las mismas normas de convivencia y respeto que rigen fuera de Internet deben aplicarse en las redes: «Piensa si eso mismo que estás pensando en escribir lo dirías frente a la persona».