Francisco Rubio Royo: «Hay que perfilar una identidad canaria fuerte, pero la integración indica pluralidad»

Francisco Rubio Royo en los estudios de El Espejo Canario

Francisco Rubio Royo en los estudios de El Espejo Canario

➤ «El objetivo de la cátedra Juan Miguel Sanjuán se resume en tres palabras: Canarias, migración y futuro» ➤ «Lo que no podemos hacer es no atender al que tiene necesidades» ➤ «Cada vez es más importante vivir el momento en que estás sin preocuparte demasiado por el pasado»

Francisco Rubio Royo, director de la Cátedra Juan Miguel Sanjuán y primer rector de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, afirma que Canarias debe abordar el fenómeno migratorio con mirada estratégica, sin quedarse atrapada únicamente en la urgencia del presente. Defiende que el Archipiélago necesita pensar su futuro demográfico, laboral e identitario a partir de una premisa: la integración debe fortalecer una identidad canaria plural, abierta y consciente de su propia historia migrante.

Rubio Royo explica que la Cátedra Juan Miguel Sanjuán nace con una vocación de análisis a largo plazo y con tres ejes fundamentales: «Canarias, migración y futuro». El exrector sostiene que el debate migratorio actual está demasiado condicionado por las tensiones inmediatas, por lo que considera necesario estudiar las migraciones que ya existen en las islas, su grado de integración y las necesidades de empleo que tendrán las empresas canarias en los próximos años.

Una mirada agradecida a la universidad

Rubio Royo recuerda la creación de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria como una tarea colectiva, difícil y marcada por fuertes resistencias, pero también por una enorme ilusión social. Afirma que aquel proceso sale adelante porque la sociedad entiende que la nueva universidad beneficiaba a todos «sin perjudicar a nadie», aunque en su momento se plantea como si supusiera «desmantelar otra universidad».

El exrector rechaza atribuirse en solitario el mérito de aquel periodo fundacional. «Yo creo que fue un trabajo que hicimos entre todos», señala. Recuerda que en aquellos años existía una disposición social a tolerar errores porque el objetivo común era consolidar una institución nueva y necesaria para Gran Canaria.

Entre sus recuerdos más emotivos no escoge la inauguración ni los actos oficiales, sino una escena sencilla. Relata que, en una graduación, unos padres humildes se le acercan para darle las gracias: «Gracias a ustedes mis hijos han podido estudiar». Rubio afirma que ese momento es «quizás de las cosas más bonitas» que conserva de aquella etapa.

El paso del conflicto a la cooperación

Rubio Royo también reflexiona sobre la antigua confrontación entre la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y la Universidad de La Laguna. Recuerda que en aquellos años se produjeron manifestaciones enfrentadas y posiciones muy radicalizadas. «Fuimos todos radicales, nos enfrentamos a muerte, sin duda ninguna», afirma.

Sin embargo, subraya que el tiempo ha permitido recomponer las relaciones entre ambas instituciones. Destaca como un momento especialmente simbólico la entrega de la medalla de oro de la Universidad de La Laguna a la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, un gesto que vive como una reconciliación institucional y personal.

El director de la Cátedra Juan Miguel Sanjuán considera que esa evolución demuestra que los conflictos pueden resolverse con el tiempo y transformarse en cooperación. Señala que hoy mantiene una relación «maravillosa» con responsables de la Universidad de La Laguna y destaca que los rectores de las dos universidades canarias forman parte del patronato de la cátedra. A su juicio, algo así habría sido impensable hace dos décadas.

El origen de la Cátedra Juan Miguel Sanjuán

Rubio Royo explica que la cátedra nace también de una historia personal de agradecimiento. Tras casi 17 años como rector entre la Universidad Politécnica y la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, recuerda que gracias a Lizardo Martel, Sergio Alonso y Juan Miguel Sanjuán puede disfrutar de una beca para trasladarse durante más de un año a la Universidad de Columbia Británica, en Vancouver, junto a su hija.

Afirma que aquella experiencia supone una transformación personal. Por eso, con el tiempo, conversó con Juan Miguel Sanjuán sobre la posibilidad de crear una institución que perpetúe su imagen y su labor. De esa conversación surge la cátedra, concebida como una fundación dedicada al estudio de las migraciones, pero no solo desde la óptica del presente, sino desde la mirada del futuro.

Rubio define a Sanjuán como una persona de «talento natural», muy inteligente, generosa y prudente. Sostiene que reúne muchas características de los grandes empresarios y destaca su capacidad para anticipar escenarios y sugerir caminos sin imponerlos.

Canarias, migración y futuro

El director de la cátedra sintetiza su propósito con tres palabras: «Canarias, migración y futuro». Explica que la institución no quiere limitarse a la discusión coyuntural, porque los debates actuales están «demasiado teñidos o influenciados» por factores inmediatos. Su intención es ofrecer una mirada más reposada y estratégica.

La cátedra publica una newsletter periódica, con frecuencia semanal o quincenal según la actualidad, y desarrolla dos proyectos principales. El primero estudia el arraigo y la integración de las primeras y segundas generaciones de migrantes en Canarias, diferenciando entre migración europea, latinoamericana y africana, con distintas subcategorías. El segundo analiza las necesidades de empleo que pueden tener las empresas de las sectoriales integradas en las confederaciones empresariales con la vista puesta en 2030.

Rubio insiste en que el debate no se refiere solo al futuro lejano, sino también al presente. La evolución demográfica, la caída de la natalidad y las necesidades laborales ya están modificando la realidad del Archipiélago. Afirma que Canarias, que durante años tuvo tasas demográficas muy altas, se sitúa ahora en niveles muy bajos, con una situación comparable a la de Baleares.

Migración y mercado laboral

Rubio sostiene que en Canarias ya hay sectores cubiertos en buena medida por población migrante. Cita la hostelería, el turismo y, en algunos casos, la construcción, donde detecta falta de mano de obra. Advierte de que esta tendencia puede acentuarse hacia 2050, especialmente en el ámbito de los servicios.

El director de la cátedra distingue entre distintos tipos de migración. Señala que la latinoamericana presenta una integración más sencilla por razones culturales y lingüísticas. Dentro de ella diferencia entre quienes llegan desde países donde no pueden desarrollar una vida digna, como Venezuela o Cuba, y quienes proceden de otros países latinoamericanos buscando mejores oportunidades.

Respecto a la migración africana, Rubio matiza que en este momento la presencia subsahariana en Canarias es baja. Sin embargo, advierte de que el Sahel representa una fuente de preocupación por la inestabilidad política, las guerras civiles y la presencia de grupos yihadistas. Afirma que lo que ocurre en esa región «puede desequilibrar absolutamente los sistemas».

El Sahel y la necesidad de anticiparse

Rubio no plantea el Sahel solo como un problema, sino como un reto que debe ser entendido con inteligencia política. «Creo que los problemas hay que intentar convertirlos en oportunidades», afirma. Aun así, reconoce que la inestabilidad africana puede tener consecuencias directas para Canarias por su posición geográfica.

El exrector insiste en que la migración africana actual no representa un volumen elevado en las islas, e incluso señala que la marroquí es baja, aunque considera que Marruecos es un asunto «sensible y muy sensible» para Canarias. En este punto, defiende la importancia de estudiar casos reales de integración, también entre personas procedentes de Marruecos, para evitar simplificaciones y prejuicios.

Rubio escucha con interés el ejemplo de jóvenes de origen marroquí plenamente integradas en la sociedad canaria y plantea que esos casos pueden ser útiles para los estudios de la cátedra. La idea central es analizar la integración de forma concreta, no desde estereotipos, y comprender cómo se construyen las identidades de las nuevas generaciones.

Una identidad canaria fuerte y plural

Uno de los puntos centrales de su discurso es la relación entre migración e identidad. Rubio admite que el crecimiento demográfico de Canarias en las últimas décadas obliga a pensar con seriedad qué tipo de sociedad se está construyendo. 

Rubio responde que la gente se desplaza allí donde encuentra posibilidades de futuro para ella y para sus hijos, igual que hicieron históricamente los canarios. Desde esa perspectiva, rechaza una mirada puramente defensiva sobre la migración y recuerda que Canarias también ha sido «un pueblo de migrantes», especialmente hacia Latinoamérica.

A su juicio, la respuesta no debe ser cerrar la identidad, sino fortalecerla de manera integradora. «Lo que sí que hay que hacer es ir perfilando una identidad canaria fuerte, pero partidaria de que la integración indica pluralidad», señala. La formulación resume su posición: una identidad canaria sólida no tiene por qué ser excluyente, sino que puede incorporar la diversidad como parte de su propia continuidad.

Canarias como tránsito hacia Europa

Rubio afirma que, en muchos casos, Canarias funciona como trampolín hacia Europa o hacia la Península. Por eso cree necesario distinguir entre quienes permanecen en las islas y quienes solo pasan por ellas dentro de procesos migratorios más amplios, a menudo vinculados a la reagrupación familiar.

El director de la cátedra sostiene que, en este momento, no aprecia que la migración esté creando problemas especiales en Canarias, aunque admite que no habla como experto en la materia, sino desde una opinión personal. En todo caso, defiende un principio ético claro: «Lo que no podemos hacer es no atender al que tiene necesidades».

Esa afirmación se conecta con su visión de Canarias como sociedad históricamente migrante. Para Rubio, el Archipiélago debe recordar su propia experiencia de salida hacia América y aplicar esa memoria a la forma en que mira a quienes llegan hoy a las islas.

El valor de vivir el presente

La conversación también aborda la edad, la salud, el estoicismo y la actitud ante la vida. Rubio Royo, nacido a finales de 1941, se reconoce dentro de la generación de los baby boomers en un sentido amplio, aunque advierte de que las características generacionales siempre deben matizarse persona por persona.

El exrector afirma que, con la edad, hay que aprender a convivir con ciertas limitaciones y mantener una actitud positiva. Tras una caída provocada por la correa de un cachorro de perro, que le causa una fractura limpia y le obliga a llevar el brazo vendado durante casi dos meses, señala la importancia de fijarse en aquello que uno puede controlar.

En ese contexto, reivindica una idea cercana al estoicismo: «Cada vez es más importante vivir el momento en que estás sin preocuparte demasiado por el pasado, que no volverá, y el futuro no depende de ti». Para Rubio, se trata de aprovechar cada momento de acuerdo con los propios valores, la personalidad y el carácter.

Jóvenes, generaciones y nuevas demandas

Rubio Royo reconoce que las generaciones jóvenes viven problemas distintos a los de su generación. Afirma que, objetivamente, la situación general puede ser mejor que en el pasado, pero también que existen dificultades graves porque las demandas han cambiado.

Acepta que los jóvenes puedan ver a los baby boomers como una generación que ha concentrado propiedad, poder e influencia. No niega que pueda haber algo de cierto en esa percepción, pero insiste en que cualquier lectura generacional debe ser matizada y no aplicada de forma uniforme a todas las personas.

En su análisis, la clave no está tanto en oponer generaciones como en entender qué condiciones permiten a cada una desarrollar un proyecto de vida. Esa preocupación conecta con el trabajo de la cátedra, que mira al futuro de Canarias a través de la demografía, el empleo, la integración y la cohesión social.

China, tecnología y cambio global

Rubio Royo también comenta su reciente viaje a China, país que le causa una impresión muy positiva. Afirma que la imagen que se tiene de los chinos en España y Canarias es muy negativa, pero que su experiencia directa lo lleva a ver China como un país trabajador, tecnológicamente muy avanzado y con un papel creciente en el mundo.

El exrector señala que durante tres semanas solo ve a una persona buscando en contenedores de basura, aunque admite que el país tendrá dificultades. Describe el modelo chino como un régimen comunista en lo político, pero con una forma peculiar de interpretar la economía, en la que ya existe propiedad privada hasta cierto nivel.

Rubio considera que China tiene ya un papel internacional decisivo. Cita las reuniones con Estados Unidos, la relación con Rusia y las declaraciones procedentes de India para ilustrar que el equilibrio mundial se está desplazando hacia Asia. En ese contexto, interpreta que Canarias también debe leer su futuro dentro de transformaciones globales más amplias.

Lecturas, espiritualidad e inteligencia artificial

La entrevista concluye con una dimensión más personal. Rubio afirma que mantiene el hábito de la lectura y cita su interés por Markus Gabriel y por Byung-Chul Han, filósofo surcoreano-alemán galardonado con el Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales. También menciona a Paco Rodríguez Pulido, profesor de Psiquiatría de la Universidad de La Laguna, como una especie de «mentor de lecturas».

El exrector reconoce que cree «en algo», aunque no es practicante, y afirma que respeta mucho las religiones. En ese marco, se muestra interesado por la sensibilidad del Papa hacia las migraciones y por su futura reflexión sobre la inteligencia artificial. Destaca especialmente la trayectoria del pontífice, norteamericano y con fuerte vínculo latinoamericano por sus años en Perú.

Rubio ve en esa preocupación por la inteligencia artificial un asunto de gran interés para el presente y el futuro. La mención no aparece desconectada del resto de la conversación: migraciones, empleo, identidad, tecnología y cambios globales forman parte de un mismo escenario de transformación.