El guionista y escritor Javier Chavanel destaca la innovación técnica del filme en 3D sobre la gira de Billie Eilish y analiza el impacto de la inteligencia artificial y las nuevas series generacionales.
El guionista y escritor Javier Chavanel considera que el espectáculo cinematográfico creado por James Cameron alrededor de la gira de Billie Eilish supone una de las experiencias audiovisuales más innovadoras de los últimos años.
Durante la conversación centrada en el filme-concierto Billie Eilish. Hit Me Hard and Soft – The Tour (Live in 3D), Chavanel asegura que la propuesta rompe completamente con la manera tradicional de grabar conciertos y convierte al espectador en parte del espectáculo: «Nunca hemos visto un concierto grabado de esta forma», afirma.
El escritor destaca especialmente el trabajo técnico desarrollado por Cameron y el carácter inmersivo de la producción, rodada en tres dimensiones y diseñada para que el público viva el concierto desde el interior del escenario.
La revolución del concierto en 3D
Chavanel explica que una de las grandes novedades del proyecto consiste en que el espectador contempla el espectáculo prácticamente desde el punto de vista de la propia Billie Eilish: «La intención de James Cameron es que tú estés con ella entre bambalinas y vivas el concierto en primera persona», señala.
Según explica, el diseño técnico permitió introducir cámaras robotizadas dentro del escenario sin alterar el desarrollo normal del espectáculo, una condición que la artista estadounidense consideraba irrenunciable.
El guionista considera que precisamente esa combinación entre el espectáculo musical y el lenguaje cinematográfico convierte la película en algo excepcional: «Es una unión perfecta entre experiencia musical y experiencia cinematográfica», sostiene.
También compara la potencia visual de la propuesta con producciones como Gravity, una de las obras que más aprovecharon anteriormente el formato 3D.
La inteligencia artificial y los Oscar
Otro de los asuntos abordados es el nuevo reglamento impulsado por la Academia de Hollywood para limitar el uso de inteligencia artificial en las producciones cinematográficas.
Chavanel explica que las nuevas normas no prohíben completamente estas herramientas, pero sí impiden que una creación generada íntegramente por inteligencia artificial pueda optar a premios interpretativos o de guión: «La autoría no puede ser de una IA y siempre tiene que haber una persona humana detrás», afirma.
El escritor menciona además la polémica surgida en torno a Adrien Brody por el uso de inteligencia artificial para modificar determinados aspectos vocales en la película The Brutalist.
Según explica, la Academia prevé analizar caso por caso y solicitar auditorías técnicas cuando existan dudas sobre el nivel de intervención tecnológica en una interpretación.
Netflix y el cine «vampirizado»
Chavanel también analiza el éxito de la película de Netflix Depredador dominante, protagonizada por Charlize Theron, y critica la estrategia de la plataforma de apropiarse de ideas desarrolladas previamente por producciones menos conocidas.
A su juicio, el filme toma numerosos elementos de películas australianas recientes de terror y supervivencia sin aportar demasiadas novedades creativas: «Netflix vampiriza películas que conoce la afición al terror y las convierte en productos para el gran público», sostiene.
El guionista cita como referencias directas títulos como Wolf Creek o Dangerous Animals, centradas también en cazadores humanos y ambientes extremos australianos.
La polémica tercera temporada de Euphoria
El guionista aborda la evolución de la serie Euphoria, una de las producciones más influyentes de la última década entre el público joven. Chavanel reconoce que las primeras temporadas destacaban por su fuerza visual y por una aproximación novedosa a los conflictos generacionales, aunque considera que la tercera entrega ha supuesto un giro excesivo hacia lo caricaturesco.
«La primera temporada tenía autenticidad, pero ahora parece un cómic pulp muy bien rodado», afirma.
El escritor considera que el creador de la serie, Sam Levinson, ha terminado abandonando el realismo inicial para aproximarse a un estilo visual más cercano a directores como Quentin Tarantino o Robert Rodriguez.