Alertan de conflictos de tráfico, inseguridad y falta de planificación y reclaman al Ayuntamiento cambios urgentes en el trazado.
El presidente de la Asociación de Vecinos Unión Vecinal Don Zoilo, Matías Dávila, asegura que la implantación del carril bici en el barranquillo ha generado “discordia e intranquilidad” entre los residentes, lejos de mejorar la convivencia.
Según explica, la reorganización del tráfico ha provocado atascos, dificultades de circulación y problemas para el transporte público en una vía ya de por sí compleja por su estrechez y curvas: «Lo que se ha creado es una discordia dentro del barrio y una intranquilidad para los vecinos», señala.
Una propuesta alternativa “sencilla”
Desde el colectivo vecinal plantean una solución que consideran viable sin eliminar el carril bici. Proponen recuperar los aparcamientos en el lado derecho, como estaban tradicionalmente, y convertir el espacio central actualmente ocupado por coches en un carril de bajada.
Dávila sostiene que este cambio permitiría mejorar la fluidez del tráfico y devolver la normalidad al barrio sin renunciar a la movilidad sostenible: «Es tan sencillo como recuperar los aparcamientos y convertir el carril central en vía de bajada», afirma.
Problemas de accesibilidad y servicios
A la situación del tráfico se suma el mal funcionamiento del ascensor que conecta distintas zonas del barrio, especialmente relevante para personas con movilidad reducida.
El dispositivo, según denuncia, ha vuelto a averiarse tras una reparación reciente, obligando a los vecinos a subir a pie por una pendiente pronunciada, incluso cargando bicicletas o patinetes: «La gente tiene que subir caminando y con la bicicleta al hombro», explica.
Riesgos para peatones y familias
El nuevo diseño también genera problemas de seguridad, especialmente para familias con niños. Dávila describe dificultades para acceder a pasos de peatones o realizar trayectos cotidianos, lo que obliga a recorridos más largos y peligrosos.
Además, denuncia que algunas decisiones, como la ubicación de paradas de guaguas o la falta de señalización adecuada, agravan la situación: «Hay madres que tienen que recorrer varios metros para cruzar con seguridad, aunque tengan el coche delante de casa», indica.
Reclamación de diálogo con el Ayuntamiento
La asociación vecinal reclama que se cumplan los compromisos adquiridos por el Ayuntamiento y que se abra un proceso de diálogo real para rediseñar el trazado.
Dávila asegura que existe disposición a convivir con el carril bici, pero insiste en que la prioridad debe ser garantizar la seguridad y la funcionalidad del barrio: «No estamos en contra del carril bici, queremos una solución que devuelva la tranquilidad», concluye.