El proyecto educativo y medioambiental impulsa una travesía de casi 600 kilómetros con alumnado de ocho centros, integrando territorio, comunidad y aprendizaje experiencial en todo el archipiélago.
El director de Contramapas, Manolo Cabezudo, explica que la iniciativa busca transformar el sendero GR131 en un espacio educativo vivo, donde el aprendizaje se construye a partir de la experiencia directa con el territorio: «Es un proyecto que propone convertir el archipiélago en una gran aula al aire libre», afirma.
La travesía, que se desarrolla del 30 de abril al 30 de mayo, conecta todas las islas a través de este sendero de gran recorrido de unos 600 kilómetros, desde La Graciosa hasta El Hierro.
Educación y territorio, el eje central
La edición de 2026 pone el foco en el ámbito educativo, tras haber abordado en años anteriores la cultura y la inclusión social. En esta ocasión participan ocho centros educativos, uno por isla, cuyos estudiantes se incorporan a distintas etapas del recorrido: «Invitamos a los chicos y chicas a caminar con nosotros y a interpretar el territorio», dice.
El proyecto incluye una fase previa de trabajo en el aula, con charlas y actividades que permiten al alumnado conocer el valor del GR131 antes de vivir la experiencia sobre el terreno.
Esta metodología, basada en el aprendizaje vivencial, busca reforzar la conexión entre conocimiento, entorno y comunidad.
El territorio como experiencia compartida
Cabezudo subraya que Contramapas no se limita a recorrer paisajes, sino que pone el acento en las personas y en la dimensión social del territorio: «El mapa refleja el territorio, pero el contramapa son las personas que lo habitan», afirma.
Durante cada etapa se organizan encuentros con comunidades locales, generando espacios de intercambio que enriquecen la experiencia tanto para el equipo como para los participantes.
El proyecto plantea así una mirada integral que combina naturaleza, cultura, historia y vida cotidiana.
Un recorrido exigente y transformador
La travesía completa se estructura en unas 24 etapas a lo largo de un mes, atravesando cumbres, medianías y costas de todas las islas. El itinerario incluye ascensos a puntos emblemáticos como el Teide o el Roque de los Muchachos, lo que convierte el recorrido en un desafío físico considerable: «Es un trekking duro, con desniveles muy potentes», señala .
Sin embargo, el objetivo no es solo completar el recorrido, sino generar una experiencia transformadora para quienes participan en él: «Queremos que vivan un aprendizaje experiencial y que descubran que el GR131 es una realidad», afirma.
Un proyecto abierto a la ciudadanía
Aunque el foco principal está en el ámbito educativo, Contramapas invita a toda la ciudadanía a acercarse al GR131 y recorrerlo por iniciativa propia.
Cabezudo insiste en que no se trata de una actividad guiada ni de un producto turístico, sino de una herramienta de divulgación que pone en valor un recurso público: «Invitamos a la gente a que camine el sendero en su isla y lo haga suyo», dice .
El seguimiento del proyecto puede realizarse en tiempo real a través de redes sociales, donde se comparte la ubicación y el desarrollo de cada etapa.
Un proyecto en crecimiento
Contramapas alcanza en 2026 su tercera edición, consolidando una propuesta que ha ido evolucionando y ampliando su alcance: «Cada año se van sumando más personas y el proyecto va creciendo», afirma Cabezudo .
La iniciativa, impulsada por la Asociación Atlas, cuenta con el respaldo de instituciones públicas y entidades privadas, y se consolida como una experiencia que combina educación, sostenibilidad y participación comunitaria en el conjunto del archipiélago.