El presidente de la Cámara de Comercio, José Valle, advierte de la preocupación empresarial por el encarecimiento del combustible y destaca el papel de los bonos consumo para reactivar ventas y apoyar a las familias en meses de menor actividad.
El presidente de la Cámara de Comercio de Lanzarote, José Valle, asegura que la economía insular atraviesa un buen momento en términos de actividad comercial, en gran parte gracias al empuje del turismo. Explica que la estrategia seguida en los últimos años ha permitido que el flujo turístico beneficie a un mayor número de sectores económicos, consolidando datos positivos en facturación y dinamismo empresarial.
En este contexto, subraya que el comercio local se mantiene en niveles altos, aunque advierte de la necesidad de seguir reforzando herramientas que permitan sostener ese crecimiento en el tiempo.
Preocupación por la inestabilidad internacional
El presidente de la Cámara reconoce que el escenario geopolítico genera inquietud en el tejido empresarial. Señala que el encarecimiento de los combustibles, vinculado a conflictos internacionales, puede afectar directamente al transporte y, en consecuencia, al turismo, uno de los pilares de la economía canaria.
Valle insiste en que el margen de maniobra es limitado y alerta de posibles problemas de abastecimiento y de incremento de costes para aerolíneas y navieras si la situación se prolonga. En su opinión, el tiempo para alcanzar una solución es reducido y el impacto podría hacerse notar a medio plazo si no se estabiliza el mercado energético.
Bonos consumo como estímulo económico
Sobre la nueva edición de los Bonos Consumo Archipiélago, Valle considera que se trata de una medida eficaz que ya demostró su utilidad en convocatorias anteriores. Destaca que la iniciativa tiene un doble efecto: por un lado, impulsa las ventas en periodos de menor actividad y, por otro, ofrece a las familias un incentivo para el consumo en un contexto de inflación y pérdida de poder adquisitivo.
Según explica, estos bonos actúan como una especie de «rebajas» que facilitan la adquisición de bienes necesarios, contribuyendo al mismo tiempo a sostener el tejido comercial local.
Gestión ágil desde las cámaras de comercio
Las cámaras de comercio desempeñan un papel clave en la ejecución de la campaña, encargándose tanto de la adhesión de los comercios como de la gestión de los bonos. Valle subraya la agilidad del sistema, que permite que el dinero circule de forma prácticamente inmediata entre consumidores y establecimientos.
Esta capacidad operativa, añade, ya se puso a prueba durante la gestión de ayudas empresariales tras la pandemia, cuando las cámaras actuaron como intermediarias en la tramitación de fondos públicos, garantizando rapidez y eficacia en su distribución.
Colaboración público-privada
Valle defiende el modelo de colaboración entre administraciones y cámaras de comercio como una fórmula eficaz para implementar políticas económicas. Considera que estas entidades, con funcionamiento cercano al sector privado, aportan flexibilidad y reducen la burocracia, facilitando la llegada de ayudas a autónomos y pymes.
En el caso de Lanzarote, destaca la buena sintonía con las instituciones insulares, lo que ha permitido impulsar proyectos y responder con mayor rapidez a las necesidades del tejido empresarial.
El valor de una cámara independiente
El presidente de la Cámara de Comercio de Lanzarote valora positivamente la independencia de la institución respecto a la estructura provincial anterior. Afirma que esta autonomía ha permitido una mayor capacidad de interlocución y adaptación a las necesidades específicas de la isla.
Actualmente, la entidad gestiona una facturación superior a los tres millones de euros en convenios y programas destinados a empresas y emprendedores, lo que, a su juicio, evidencia el papel estratégico que desempeñan estas instituciones en el desarrollo económico local.