El paro indefinido convocado por USCA comienza el 17 de abril en Lanzarote, Fuerteventura, La Palma, La Gomera y El Hierro por la falta de personal y la organización de turnos.
La huelga indefinida de controladores aéreos que comienza este viernes 17 de abril afectará a cinco aeropuertos canarios —Lanzarote, Fuerteventura, La Palma, La Gomera y El Hierro— y pone el foco en la falta de personal en las torres de control gestionadas por Saerco, según denuncia el sindicato USCA.
Un conflicto de origen estructural
El portavoz de USCA, José Luis Feliú, afirma que el conflicto no responde a una reivindicación económica, sino a un problema de base que arrastra más de una década. «Es un problema estructural que llevamos denunciando desde hace ya mucho tiempo», señala, situando el origen en el proceso de privatización de las torres de control iniciado en 2011.
Según explica, este modelo prioriza «el beneficio económico frente a la continuidad del servicio y la adaptación de personal», lo que ha derivado en una situación de déficit de controladores en varios aeropuertos.
Falta de personal y sobrecarga laboral
Feliú asegura que actualmente «faltan controladores aéreos», una carencia que, a su juicio, impacta directamente en el funcionamiento del sistema. «Se genera una mayor situación de estrés, más fatiga y no se puede garantizar la continuidad del servicio», advierte.
El portavoz sindical subraya que el aumento del tráfico aéreo ha agravado el problema, obligando a los profesionales a asumir cargas de trabajo superiores en condiciones poco estables.
Turnos alterados y derechos laborales
Uno de los aspectos más críticos, según USCA, es la gestión de los turnos. «La empresa cambia unilateralmente la programación», afirma Feliú, lo que impide a los trabajadores organizar su vida personal.
Añade que los controladores se ven obligados a «renunciar a permisos, vacaciones y cambios planificados», una situación que considera insostenible a medio plazo. «Al final trabajas las mismas horas, pero sin planificación», explica.
Impacto en un territorio dependiente del transporte aéreo
El sindicato pone el acento en la especial vulnerabilidad de Canarias, donde el transporte aéreo es esencial. «Dependemos del movimiento de aeronaves para traslados médicos, evacuaciones o conexiones con la península», señala Feliú.
En este contexto, advierte de que la falta de personal puede comprometer servicios críticos, aunque insiste en que la aviación sigue siendo un medio seguro gracias a los protocolos existentes.
Seguridad y gestión del tráfico
Feliú matiza que el problema no implica que volar sea inseguro, pero sí introduce factores de riesgo. «El descanso, el estrés y la fatiga son factores que afectan a la seguridad», afirma.
Explica además que muchos retrasos aéreos responden precisamente a criterios de seguridad. «Es más seguro estar en tierra que saturar el espacio aéreo», indica, en referencia a las regulaciones que aplican organismos como Eurocontrol.
Una huelga con servicios mínimos elevados
La convocatoria de huelga es indefinida, aunque estará condicionada por los servicios mínimos. «Son máximos», afirma Feliú, quien reconoce que esto reducirá el impacto real de los paros.
Aun así, advierte de que podrían producirse retrasos como consecuencia de la regulación del tráfico aéreo, más que por la paralización directa de la actividad.
Falta de respuesta institucional
El portavoz sindical lamenta la ausencia de interlocución con las administraciones. «Hemos intentado tener reuniones a nivel nacional y no tenemos ninguna noticia», afirma.
USCA insiste en que la solución pasa por reforzar las plantillas en las torres de control afectadas y recuperar unas condiciones laborales que permitan garantizar tanto el servicio como la seguridad operativa en un territorio especialmente dependiente del transporte aéreo.