Psicólogos alertan de la falta de recursos tras el 024 y reclama más personal en la sanidad pública

Informe 2025 de la Línea 024

Informe 2025 de la Línea 024

El coordinador de la Comisión de Suicidios del Colegio de Psicólogos de Santa Cruz de Tenerife, Felipe Lagarejo, valora los avances, pero advierte de que «no basta con buenas intenciones» sin una atención efectiva.

El coordinador de la Comisión de Suicidios del Colegio de Psicólogos de Santa Cruz de Tenerife, Felipe Lagarejo, valora de forma positiva el informe anual de la línea 024 y la creación del observatorio estatal para la prevención del suicidio, aunque insiste en que su eficacia dependerá de su aplicación real. «Se están dando pasos serios en adelante», afirma, si bien subraya que muchas de estas medidas responden a «viejas reclamaciones» del colectivo profesional que hasta ahora no habían sido atendidas.

El especialista destaca especialmente que el nuevo enfoque incorpora financiación específica y la formación de «agentes clave», algo que considera fundamental para abordar un problema que, a su juicio, no puede limitarse al ámbito sanitario. «El suicidio se tiene que desanclar de la sanidad», sostiene, al considerar insuficiente el enfoque exclusivamente médico.

Un problema de salud pública con cifras alarmantes

Lagarejo advierte de la magnitud del fenómeno, al recordar que el suicidio es la primera causa de muerte entre jóvenes de 14 a 29 años y supera ampliamente a los accidentes de tráfico. «No nos valen buenas intenciones», señala, en referencia a la falta de resultados de estrategias anteriores.

Además, insiste en que el impacto va más allá de la persona fallecida, ya que cada suicidio deja «cuatro o cinco víctimas huérfanas de dolor», entre familiares y allegados, lo que multiplica las consecuencias sociales y emocionales del problema.

Falta de coordinación y recursos asistenciales

Uno de los principales déficits que señala es la desconexión entre la línea 024 y los recursos asistenciales. «¿De qué me sirve llamar si después no hay un recurso digno para atenderme?», se pregunta, al denunciar que los pacientes pueden esperar entre tres y cuatro meses para recibir atención psicológica.

El experto critica que, en muchos casos, la respuesta del sistema se limita al uso de psicofármacos por falta de profesionales. «No hay una terapia real ni efectiva», afirma, al considerar que el modelo actual genera incluso más desesperanza en quienes buscan ayuda.

Integrar psicólogos en la sanidad pública

Como solución, Lagarejo plantea incorporar psicólogos sanitarios al sistema público de salud y reforzar la atención primaria con estos profesionales. «Algo tan fácil como poner un psicólogo en cada centro de salud», propone, para que el malestar psicológico sea tratado desde su origen y no solo desde la medicación.

Defiende que la mayoría de los casos responden a «conflictos vitales» y no a trastornos que requieran necesariamente psicofármacos, por lo que apuesta por un enfoque terapéutico más amplio.

Un fenómeno ligado al contexto social

El coordinador apunta también a factores sociales como causa del incremento del suicidio en las sociedades occidentales. «Tiene que ver con nuestros valores y con cómo vivimos», explica, al señalar la desconexión social, la falta de expectativas y la presión por determinados modelos de vida.

«Un ser que se suicida es un ser desconectado», resume, al abogar por reforzar los vínculos sociales, la empatía y los entornos comunitarios como parte de la prevención.

Un mensaje de esperanza

Pese a la gravedad del problema, Lagarejo lanza un mensaje claro a quienes atraviesan situaciones de sufrimiento. «El 100% de los casos tiene solución», afirma, al insistir en la importancia de pedir ayuda y compartir el malestar.

El psicólogo anima a acudir a profesionales o a apoyarse en el entorno cercano, convencido de que, con intervención adecuada, las personas no solo pueden superar la crisis, sino «salir más fuertes psicológicamente».