Octavio Llinás: «Nos estamos retrasando y perdiendo oportunidades en la eólica marina»

Octavio Llinás en los estudios de El Espejo Canario

Octavio Llinás en los estudios de El Espejo Canario

➤ «Un parque eólico marino de 200 megavatios puede suponer una inversión cercana a los mil millones de euros» ➤ «La previsión del Ministerio de alcanzar tres gigavatios de eólica marina en 2030 no se va a cumplir» ➤ «Cuando hay crisis en Oriente Medio, los tráficos en el Puerto de Las Palmas y en Canarias aumentan»

El asesor corporativo y empresarial en crecimiento azul Octavio Llinás analiza la situación del sector marítimo y energético en Canarias y advierte de que el Archipiélago corre el riesgo de perder oportunidades en el desarrollo de la eólica marina por los retrasos administrativos y la falta de decisiones políticas.

Llinás, profundo conocedor de la actividad marítima y portuaria, explica que históricamente los conflictos en Oriente Medio han tenido un efecto indirecto positivo para los puertos canarios, especialmente para el de Las Palmas.

El experto señala que los cambios en las rutas marítimas o las necesidades logísticas derivadas de las crisis internacionales suelen incrementar el tráfico en el Archipiélago. «Cuando hay crisis en Oriente Medio, la consecuencia es que los tráficos en el Puerto de Las Palmas y en Canarias aumentan», afirma.

Según explica, este fenómeno se ha repetido en diferentes momentos de tensión geopolítica. «Eso es una realidad de siempre», dice, al tiempo que matiza que, aunque el tráfico marítimo puede verse beneficiado, el resto de impactos económicos de una guerra son imprevisibles.

En su opinión, el puerto como centro de operaciones marítimas, reparación naval y servicios logísticos suele encontrar nuevas oportunidades en contextos de inestabilidad internacional, aunque el efecto sobre otros sectores económicos sea mucho más incierto.

Retrasos en la eólica marina

Uno de los asuntos que más preocupa a Llinás es la evolución del desarrollo de la eólica marina flotante en Canarias. El asesor empresarial considera que el Archipiélago tenía una posición privilegiada para convertirse en uno de los grandes laboratorios de esta tecnología en Europa.

Sin embargo, advierte de que el proceso se está ralentizando de forma preocupante. «Nos estamos retrasando cada día más», afirma con contundencia.

Llinás explica que Canarias reunía condiciones técnicas y geográficas muy favorables para el despliegue de esta tecnología, especialmente en Gran Canaria. «Todo el mundo sabía en España y en Europa que Canarias era un buen sitio para desarrollar la eólica marina flotante», asegura.

A su juicio, la combinación de factores energéticos en la isla —incluyendo proyectos como el almacenamiento hidroeléctrico de Chira-Soria— hacía especialmente atractivo el desarrollo de parques eólicos en el mar.

Promesas que no se cumplirán

El asesor empresarial critica el retraso en las decisiones administrativas y considera que los objetivos anunciados por el Gobierno central difícilmente podrán alcanzarse: «El Ministerio prometió que íbamos a hacer tres gigavatios en 2030 y no se va a llegar de ninguna manera», afirma.

Llinás explica que el proceso regulatorio se ha alargado excesivamente y que durante largos periodos no se han producido avances reales. «Desde el decreto se han tardado dieciséis meses para no hacer nada», sostiene.

En su opinión, la eólica marina no ha sido una prioridad política en Madrid. «La preocupación es que este tema en Madrid no es prioritario», dice.

El experto recuerda que en Canarias llegaron a plantearse decenas de proyectos empresariales vinculados a esta tecnología. «Aquí hubo treinta y tantos proyectos preparados», señala.

Un sector que evoluciona rápidamente

Mientras Canarias espera avances regulatorios, el sector de la eólica marina continúa evolucionando a gran velocidad a nivel internacional.

Llinás explica que el aumento del tamaño de las turbinas y las mejoras tecnológicas están reduciendo los costes de producción eléctrica en el mar. «Estamos hablando de turbinas de quince o veinte megavatios», afirma.

Este salto tecnológico permite abaratar el precio por kilovatio y acercar cada vez más el coste de la energía eólica marina al de la energía producida en tierra.

Además, señala que los proyectos tienden ahora a una mayor escala para aprovechar economías de tamaño. «Ahora mismo un parque de trescientos megavatios empieza a ser pequeño», explica.

Inversiones millonarias

El desarrollo de la eólica marina supondría una inversión muy significativa para Canarias y generaría un nuevo sector industrial ligado al crecimiento azul.

Llinás estima que un parque eólico marino de tamaño medio podría movilizar cifras muy importantes de capital. «Un parque de doscientos megavatios estaría en torno a mil millones de inversión», afirma.

Estas inversiones, subraya, serían principalmente privadas. «Esto tiene que ser privado», dice, al tiempo que destaca que existen empresas internacionales con capacidad financiera suficiente para afrontar estos proyectos.

Sin embargo, advierte de que el principal obstáculo en estos momentos no es financiero ni tecnológico, sino regulatorio.

La importancia de la seguridad jurídica

Para que el sector pueda despegar, Llinás insiste en que es imprescindible ofrecer seguridad jurídica a los inversores.

El experto recuerda los conflictos legales derivados de cambios regulatorios en el pasado en el sector energético español, que todavía están generando costes para el Estado.

En ese sentido, considera que las empresas necesitan garantías claras antes de comprometer inversiones multimillonarias. La estabilidad normativa y la claridad en las convocatorias administrativas serán, a su juicio, determinantes para que Canarias pueda aprovechar el potencial de la eólica marina y consolidar su papel en la economía del crecimiento azul.