La agricultora y pastora, propietaria de la finca ecológica La Jara, asegura que el reconocimiento «es un orgullo y una responsabilidad» y destaca la importancia de visibilizar el trabajo de las mujeres en el sector primario.
La ganadera, agricultora y pastora tinerfeña Pilar Carballo, propietaria de la finca ecológica La Jara, ha sido distinguida con el premio Mujer Agro 2026, un reconocimiento que pone en valor su trayectoria en el sector primario y su compromiso con la producción ecológica.
Carballo explica que recibe la noticia a finales de febrero, cuando la organización del certamen le comunica que ha sido elegida entre doce candidatas de toda España. «Que se me haya dado a mí este premio es un orgullo y también una responsabilidad», afirma, al subrayar que este reconocimiento demuestra que el trabajo que se desarrolla en Canarias está alcanzando visibilidad en el conjunto del país.
De empleada pública a emprendedora rural
La actual responsable de la finca La Jara relata que su relación profesional con el campo comienza hace apenas nueve años, tras una etapa laboral muy diferente. Durante casi dos décadas trabaja como empleada pública en el servicio de emergencias 112, hasta que decide emprender un nuevo camino profesional.
«La vida te da una vuelta y tienes que tomar una decisión», dice. En ese momento decide aprovechar una pequeña finca familiar en el municipio de Arafo y comenzar un proyecto agrícola basado en la producción ecológica.
El primer paso es la cría de gallinas ecológicas y la producción de huevos de campo, un producto que pronto encuentra demanda entre los consumidores. Tras realizar un estudio de mercado, Carballo apuesta por desarrollar un proyecto empresarial vinculado a este nicho de mercado.
La finca ecológica La Jara
La finca ecológica La Jara se ubica en el municipio de Arafo, dentro del paisaje protegido de Las Siete Lomas. Allí Carballo desarrolla una explotación agrícola y ganadera basada en criterios de sostenibilidad.
En sus primeros años combina la producción de huevos ecológicos con el cultivo de hortalizas destinadas a la venta directa a sus clientes. Posteriormente el proyecto evoluciona con la incorporación de la ganadería ovina.
«Me tropecé con una oveja y fue un enamoramiento», explica. Ese encuentro le permite descubrir la oveja canaria de pelo, una raza autóctona en peligro de extinción que en aquel momento contaba con apenas unos dos mil ejemplares.
Desde entonces Carballo desarrolla un rebaño de esta raza, que pastorea diariamente, y trabaja también en la conservación de otras especies locales, como la oveja palmera.
El papel de la mujer en el sector primario
Carballo reflexiona también sobre la presencia femenina en el campo y recuerda que durante décadas el trabajo de muchas mujeres ha permanecido invisible: «Conoces a muchas mujeres que llevaban años trabajando en el campo, haciendo la mayoría del trabajo, pero que no tenían derecho a nada», señala.
Según explica, esas mujeres no figuraban como propietarias de las explotaciones ni cotizaban a la seguridad social, por lo que en muchos casos ni siquiera tienen derecho a pensión.
Aunque la situación ha comenzado a cambiar en los últimos años, Carballo advierte de que todavía queda camino por recorrer. Actualmente, explica, solo tres de cada diez explotaciones agrarias están legalmente en manos de mujeres.
Los retos del sector primario
La ganadera tinerfeña señala que el sector primario en Canarias continúa enfrentándose a problemas estructurales que se mantienen desde hace décadas: «Los retos siguen siendo los mismos que hace veinte o treinta años», afirma. Entre ellos menciona el acceso a la tierra, cada vez más costosa, y la disponibilidad de agua, un recurso cada vez más limitado.
A estos desafíos se suma la necesidad de garantizar el relevo generacional en el campo. Carballo considera fundamental que los jóvenes puedan ver ejemplos reales de proyectos viables que demuestren que es posible vivir del sector: «La gente joven tiene que ver que de esto se puede vivir», sostiene.
Redes de apoyo para las mujeres rurales
La premiada también destaca la importancia de fortalecer las redes de apoyo entre mujeres que trabajan en el medio rural. En este sentido, explica que recientemente un grupo de mujeres del sector ha trasladado al Gobierno de Canarias una serie de propuestas para mejorar su situación.
Entre ellas figura la creación de una red real de mujeres rurales que permita compartir experiencias, formación y apoyo profesional: «Necesitamos un espacio donde podamos reunirnos, conocernos y aprender unas de otras», expresa.
Carballo considera que este tipo de iniciativas puede ayudar a consolidar el papel de la mujer en el sector primario y servir de referencia para las nuevas generaciones que quieran incorporarse a la actividad agraria.